FLORENTINO PÉREZ QUIERE A JOSÉ MOURINHO.

“Mourinho tiene mi confianza y mi cariño.

 

Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid, brindó su respaldo al mánager José Mourinho en el acto de entrega de insignias a los socios más antiguos del club, celebrado esta mañana en un pabellón del IFEMA. “Hemos construido un equipo de ensueño”, dijo el presidente, hacia el final de su discurso. “Un equipo espectacular donde juegan varios de los mejores jugadores del mundo con capacidad, talento y entrega para lograr todos los desafíos. Tenemos al mejor entrenador del mundo, con una trayectoria impresionante y con la exigencia como norma de comportamiento. Ha tenido que soportar ataques y descalificaciones desproporcionadas e injustas, y algunas de ellas que afectan a la dignidad de la persona. Desde aquí, José Mourinho, mi reconocimiento, mi confianza en tu trabajo y mi cariño”.

Las palabras de Florentino Pérez cobraron gran trascendencia porque fue su primer pronunciamiento público después de varios meses de turbulencias deportivas y divisiones entre la plantilla y el mánager. El distanciamiento a 11 puntos del Barcelona y a cinco del Atlético en la clasificación de la Liga, unido a un accidentado tránsito por la fase de grupos de la Liga de Campeones, desembocó en una crisis hace tres semanas. Atento a las encuestas que revelaban una caída en la popularidad de Mourinho entre los socios, y preocupado ante la posibilidad cada vez más plausible de no ganar ningún título de relieve esta temporada, el presidente se planteó incluso la necesidad de destituir al mánager de forma fulminante si la situación no mejoraba, y siempre planteándose como principal objetivo la preparación de los octavos de final de la Champions.

Las victorias contra el Atlético y el Valladolid aliviaron la tensión y tranquilizaron a Florentino Pérez, que siempre imaginó con vértigo un panorama sin Mourinho. Por un lado, el mandatario entiende que la omnipresencia del portugués supone una cortina de protección para la directiva. Por otro, lo amilana la idea de tener que desembolsar los 20 millones de euros netos de indemnización que corresponderían al mánager en caso de rescisión unilateral del contrato. Preocupado por la actitud desafiante que comenzó a exhibir Mourinho en público cuando se enteró que le buscaban sustitutos de emergencia, el presidente ha intentado desde el partido contra el Betis hacer guiños que le calmen. Su insistencia a jugadores y empleados para que critiquen a los árbitros ha supuesto una muestra de adhesión a los deseos de un técnico siempre atribulado con la labor de los jueces. El discurso del IFEMA culmina el propósito de convencer a Mourinho de que no hay, ni hubo, fisuras en la confianza que le tiene la directiva.

Tenemos el mejor entrenador del mundo, con una trayectoria impresionante y con la exigencia como norma de comportamiento”

El acto de entrega de insignias tuvo carácter litúrgico. Ni el particular estilo de Butragueño, que en su discurso tramó a Gene Kelly, James Bond, Michael Jackson y Santiago Bernabéu, restaron a la ceremonia una persistente solemnidad de paternóster. El punto culminante de la velada fue cuando Florentino Pérez invitó a los más de 1.000 socios congregados a aclamar al gran ídolo de la afición, Alfredo di Stéfano. “Querido Alfredo”, dijo el presidente, “hoy todavía si cabe estamos más cerca de ti y te queremos aun mucho más. Os pido un aplauso para el jugador más grande de la historia”.

A la ovación cerrada, que Di Stéfano recibió sentado en una silla de ruedas en primera línea, con los brazos en alto en señal de agradecimiento y visiblemente conmovido, siguió el discurso de Florentino Pérez. Con la mirada puesta en las elecciones presidenciales del próximo año, el máximo dirigente madridista insistió con pertinacia en la necesidad de reafirmar la unión social, celebró la lealtad como principal valor, y quiso honrar a los socios haciendo hincapié en que él es solo un intérprete de su voluntad.

“Para mí, como presidente”, comenzó, con vibración pastoral, “este es el momento más emocionante y el más entrañable de todos cuantos vivimos a lo largo de la temporada. Porque sin duda alguna es un inmenso orgullo y un ejemplo de lealtad para la gran familia madridista el que todos vosotros hayáis vivido con tanta fidelidad y tanta pasión por nuestro club durante 25, 50 y hasta 60 años”.

Con la mirada puesta en las elecciones presidenciales del próximo año, el dirigente insistió en la necesidad de reafirmar la unión social

“Durante todo ese tiempo”, prosiguió el presidente, “el Real Madrid ha formado parte de vuestras vidas; y durante todo ese tiempo vosotros habéis estado al lado de un club que ha llegado a ser lo que es por socios y aficionados como vosotros. Habéis mantenido una lealtad inquebrantable en los triunfos y en los tiempos de dificultad. Durante todos estos años habéis mostrado vuestro apoyo firme y hoy sois un ejemplo de fortaleza, de estímulo y de entrega. Unos valores que resultan claves para el presente y para el futuro de nuestra institución. Por todo ello quiero que sepáis que este es un acto de reconocimiento a esa lealtad y a esa pasión que habéis tenido por el Real Madrid. Vuestra lealtad y vuestra fidelidad a nuestro escudo os convierten en auténticos símbolos de los valores esenciales de nuestra historia. Por eso vivimos un día de gratitud. Lo habéis dado todo por el Real Madrid y por eso, hoy y ahora, os agradecemos esa entrega y ese compromiso”.

Florentino Pérez, que nunca toma una decisión importante sin antes sondear a los socios con encuestas periódicas, exaltó su condición de primer vicario de la masa social a la que dijo servir: “Recuerdo las razones por las que me presenté a las elecciones del Real Madrid y les puedo decir que fundamentalmente fue una: que el Real Madrid nunca deje de ser de sus socios (…). Fui intérprete de los deseos de los socios del Real Madrid (…). Tenemos que afirmar desde el cariño y el respeto que si hemos llegado hasta aquí después de 110 años de historia con nuestra propia identidad es porque tenemos el orgullo de querer dirigir nosotros nuestro destino. Yo soy el presidente del club y mi único poder es el que vosotros me otorgáis. Y sé muy bien que hay una línea infranqueable que nunca dejaréis traspasar a nadie y es la de ser dueños de nuestro destino (…). Aquí las decisiones las toman los socios, que son los únicos dueños del Real Madrid”.

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