YO NO APOYO A TRÁNSFUGAS……

 

“Ánimo a Olivier Falorni, que no ha desmerecido y que se bate al lado de los rocheleses desde hace tantos años con un compromiso desinteresado”. Este tuit, enviado esta mañana desde la cuenta de Valérie Trierweiler, la primera dama francesa, ha enconado la envenenada crisis política y sentimental que vive el Partido Socialista en La Rochelle, la ciudad atlántica cercana a Nantes famosa por ser sede de la universidad de verano del PS.

Resulta que el tal Olivier Falorni es el máximo rival de Ségolène Royal en las elecciones legislativas. Se trata de un cargo local del partido que siempre ha sido fiel y cercano a François Hollande, pero que ahora se ha convertido en el tránsfuga que puede dejar a la candidata oficial, Royal, sin su escaño en la Asamblea Nacional.

FRANÇOIS HOLLANDE Y LA PRIMERA DAMA, VALERIE TRIERWEILER.

Los dos aspirantes socialistas lograron el domingo los votos suficientes para pasar a la segunda vuelta, con Royal en cabeza (32%) y Falorni pisándole los talones (29%). La candidata de la UMP (derecha) a la primera circunscripción de Charente-Maritime quedó apeada de la batalla final, y todo el mundo pensaba que Falorni se retiraría para evitar el duelo fratricida. Martine Aubry pidió el lunes al tránsfuga que desista y se retire de la carrera, pero este no lo hizo.

Hoy, Aubry, la ministra ecologista Cécile Duflot y otros altos cargos femeninos del PS han acudido a La Rochelle para apoyar públicamente a Royal en un acto celebrado en el puerto, al aire libre. La presencia de tanta fémina ilustre da a entender que habría un componente machista en las dificultades que está encontrando la candidata a la presidencia de la República en 2007.

Cuando todo parecía reconducido, el inesperado tuit de la primera dama y periodista ha convertido el caso en un gran forúnculo que amenaza la calma y la unidad del PS y, según parece, también la estabilidad del Elíseo.

Royal había afirmado esta mañana que tiene el apoyo explícito del presidente. Pero la compañera de este parece ponerlo en duda o no compartir la opinión de su pareja al dar su sostén público al adversario. En abril pasado, en una entrevista a Marie-Claire, Trierweiler afirmó: “François tiene toda la confianza en mí, salvo por mis tuits”. Ahora sabemos por qué.

La sensación de guerra abierta entre las dos mujeres que han compartido la vida de Hollande, la madre de sus cuatro hijos y su actual pareja, se convierte así en el principal problema del presidente de la República en unas legislativas que parecían llamadas a otorgarle solo estabilidad y alegría, ya que anuncian el mejor resultado de la historia para los socialistas. Ahora, toda Francia espera la reacción de Hollande ante la batalla de dos mujeres que han marcado su vida.

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