MÁS DATOS SOBRE LA PELÍCULA “PROFESOR LAZHAR”.

 

Que no teman los presuntamente adultos (todos gozamos de tal presunción): no estamos ante una película infantil, plagada de guiños y tópicos, aunque la acción transcurra en una escuela de Montreal, sacudida por una terrible tragedia. Una profesora, idolatrada por los niños, se suicida. No es un punto de partida amable, pero sí uno de los ejes de esta espléndida película que optaba al Oscar a la mejor producción de habla no inglesa, finalmente ganado por la iraní Nader y Simin, una separación.

El otro pivote sobre el que gira Profesor Lazhar es el personaje que sirve de título. Un argelino de oculto pasado y muy improbable futuro, que consigue ser contratado para reemplazar a la maestra fallecida. En una escuela donde la mayoría de pedagogos son mujeres, Lazhar procede de otra cultura y de un universo cerrado e intolerante. Es una víctima de la represalia política y pronto se percata de su condición anacrónica en esta sociedad. Percibe, con asombro inicial, que a sus escolares les sumergen en el tedio los textos de Balzac…

LA CLASE, CON EL PROFESOR.

Lazhar teme convertirse en lo que el poeta W.H. Auden definía así: “Un profesor es alguien que habla en el sueño de cualquiera”. Sin embargo, es un hombre, perseverante y observador, que logra ganarse el afecto de unos alumnos traumatizados por los terribles hechos que acontecieron en el aula. Gracias al maestro extranjero descubrirán nuevas perspectivas y cómo enfrentarse al tema de la ausencia, de la muerte, considerado tabú en el ámbito familiar y escolar. Él tiene una amplia experiencia al respecto.

Con la inestimable complicidad del actor argelino Mohamed Fellag (visto en Flores de sangre, de Myriam Mézières y Alain Tanner), el cineasta canadiense Philippe Falardeau combina muy adecuadamente drama, humor y ternura. La suya puede denominarse una clase magistral que reconstruye, de forma admirable, el mundo infantil y las distintas perspectivas de los adultos. Es una película sin concesiones. En ella imperan la emoción, el talento y -pese a todo- la alegría.

CRÍTICA DEL DIARIO LA VANGUARDIA.

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