LOS AZULES DE ALFREDO PÉREZ RUBALCABA.

 

Me gustan las corbatas. De los elementos que utilizamos para vestir los hombres, dos son los que dan un toque de distinción: los zapatos y la corbata. Los zapatos sostienen bien en pie y la corbata constituye la última pincelada, ese algo que lleva a los demás a hacer un comentario sobre tu indumentaria. Pero todo esto sin sacralizar. Ahora, por lo visto,  dicen algunos que las corbatas están perdiendo peso en el atuendo del hombre y  convierten el ir  despechugados en  una seña de identidad. Pues, ni tanto ni tan calvo. En esto, ni Bono ni Sebastián.

Decía, pues, que a mí me gustan las corbatas. Tan es así que lo que voy a deducir a continuación espero que no sea una tontería. Me refiero al color y a las tonalidades de color, así como a los elementos gráficos, constitutivos de los fondos de escenario de la precampaña electoral del Partido Socialista Obrero Español, de cara a las Elecciones Generales. En una palabra, dichas tonalidades de color y dichos elementos gráficos están directamente inspirados, creo yo, en la vestimenta preferida de nuestro candidato ALFREDO PÉREZ RUBALCABA.

Todo empezó, mi cábala, en un acto, muy al comienzo. Me encontraba en un acto interno del Partido, en Madrid, y un compañero me hizo saber su extrañeza porque el fondo principal del salón estaba decorado con unos paneles en los que dominaba totalmente la gama de los azules. Como en el PP, me comentó. Me lo miré sin más, sin sacar conclusión alguna. El detalle quedó allí, pero quedó.

Más adelante, a mediados del mes de julio, ya presentado oficialmente RUBALCABA como Candidato a la Presidencia del Gobierno de la Nación, se nos convocó a los parlamentarios europeos y nacionales en Ferraz para exponernos las líneas generales del próximo Proyecto Socialista. Esa semana teníamos Pleno en el Senado. Llegué de Huesca a Madrid en el AVE con bastante tiempo. Me dirigí al Hotel, dejé el equipaje y me fui andando a Ferraz. En el trayecto fui pensando en la recuperación de la Socialdemocracia de la que nos había hablado Alfredo la semana anterior. Llegué con bastante tiempo a Ferraz y ello me permitió tener buen sitio en el Salón de Actos.

Esta reflexión la inicié, como digo, en julio, le empecé a dar forma en el mes de octubre y la voy a finalizar ahora en los últimos días de la campaña electoral. Estaba en el salón de actos de Ferraz y acomodado en la tercera fila de sillas, frente a frente a la mini tarima a ocupar por Alfredo y por supuesto del atril en el que apoyaría sus pocos papeles nuestro candidato. El espacio general del mencionado salón de actos había sido estructurado de tal manera que el orador estuviera en el centro, rodeado literalmente por los asistentes. El candidato, situado en el centro, tendría delante un práctico y bonito atril, con su nombre en un cartel, y detrás, a corta distancia, un póster con su fotografía. Al final del salón, instalado sobre la pared, habían colocado un gran panel con los eslóganes y el diseño de los diversos elementos decorativos.

Cuando llegó Alfredo Pérez Rubalcaba se situó con rapidez en su tarima y en su atril.  Fue entonces cuando el efecto, que a buen seguro habían buscado los diseñadores del espacio y de los correspondientes elementos de marketing, se materializó. Era como si Alfredo fuera la última pieza, de carne y hueso, de un macro puzle. Llegó un momento en que, centrado como estaba en escuchar atentamente sus palabras, en definitiva las líneas generales de lo que habría de ser nuestro programa electoral, terminé por identificar en un solo plano, como si se quiere en un todo, el conjunto de los planos y elementos existentes en aquel escenario. Porque todos formábamos parte de un solo escenario. Un escenario dominante en azules y blanco.

Y aquí es cuando comienza mi elucubración. Los colores y los distintos planos de color, en un múltiple efecto geométrico, estaban (y están) inspirados, concebidos y diseñados en función de las camisas y de las corbatas que viste casi siempre Alfredo Pérez Rubalcaba: Trajes azules, camisas azules de distintas tonalidades, lisas y de rayas, y corbatas con el mismo planteamiento de las camisas. Curiosamente en el debate televisivo del pasado día 7 de noviembre Rubalcaba me daba la razón en todo menos en la decoración de la corbata, azul, pero no con rayas.

Conclusión, Alfredo Pérez Rubalcaba es un hombre azul y blanco (no de la Real Sociedad, sino evidentemente del Real Madrid). Y los diseñadores de su campaña han querido utilizar y potenciar estos colores y dichas formas para generar el mundo simbólico de Rubalcaba y su forma de ser. Me costó descubrirlo, es más, yo tampoco entendía al principio este cambio en los elementos gráficos de campaña. Me parecían extraños a la tradición socialista en estos menesteres. Fue ojeando múltiples fotografías de Rubalcaba para reproducirlas en Facebook cuando fui poco a poco entreviendo la estrategia y los porqués de los diseñadores de campaña. Rubalcaba es un hombre austero, disciplinado, muy ordenado, de gran capacidad de análisis y de síntesis, y de un sentido del humor magnífico y endiablado. Por supuesto, con una gran capacidad de trabajo y de conocimiento.

Conste que todo lo que he dicho es conclusión mía. Sobre ello no he leído ni he hablado con nadie. Allí queda.

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