SOBRE LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA ACTUAL Y SUS PARTIDOS POLÍTICOS.

 

Sorprendentemente, la figura y la función de los políticos españoles en la actualidad se ha convertido en un elemento de constante controversia. Para muchos los políticos somos hoy los apestados de la sociedad española. Yo estoy convencido de que va a ser por poco tiempo, porque dicha imagen no sólo es falsa sino que es totalmente injusta. Es más, por muchas razones dicha imagen no resiste la más mínima comparación con los políticos del pasado, especialmente los de la Dictadura franquista. Está claro que aprovechando la coyuntura de la crisis socioeconómica actual, que lleva a muchos ciudadan@s a estar descontentos, determinados sectores sociales y políticos ahondan en dicha imagen de los políticos actuales para conseguir sus objetivos, a veces inconfensables. En cualquier caso, los políticos españoles actuales y sus respectivas organizaciones no somos algo esencialmente diferente al conjunto de la sociedad española actual, de la que formamos parte.

Cortes Generales. Representación popular.

Pero, haciendo la autocrítica de esta situación, deseo subrayar que los principales responsables de la misma y de dicha imagen hemos sido los propios partidos políticos, porque desde el momento cero no hemos actuado con convicción y con claridad, no hemos hecho pedagogía ciudadana y, es más, por aquello de la Ruptura y la Reforma, fuimos en su día con muchos paños calientes. Porque el paso que dio España no era otro que el tránsito de una Dictadura, la Dictadura de Franco, a un nuevo sistema político, la Democracia, que para empezar se tenía que valorar en todos sus sentidos, al tiempo que se la tenía que haber mimado como a un bebé. Las viejas democracias europeas, las que han hecho las grandes transformaciones sociales y políticas, ensalzan y respetan a sus Instituciones, y consideran a sus políticos como sus verdaderos representantes, los representantes del pueblo. No hay más que hablar con los políticos franceses, por ejemplo. Da igual el signo ideológico de los mismos: Dichos políticos tienen un alto sentido institucional, se crecen cuando hablan de la República y tienen un sentido laico del poder, sin que ello signifique una infravaloración de las confesiones religiosas, sino toda una seña de identidad en la que se consideran representados la Derecha y la Izquierda. Les costó mucho conseguir sus libertades y sus derechos humanos y cívicos, representados por unas instituciones y por unas personas, y todo esto es muy importante para ellos.

El País. Forges.

Primero, pues, debió ser el gran propósito el definir y ensalzar el Sistema Democrático. Mucho más cuando veníamos de cuarenta años de Dictadura. Y aunque parezca contradictorio, desde el momento en que la Transición fue quedando atrás en el tiempo y la Democracia a ser un régimen político normal, cotidiano, establecido,… ÉSTA comenzó a verse como un sistema aburrido, poco participativo y poco imaginativo. Pero esta visión de las cosas, si se quiere menos noticiable, es la mejor señal de que el sistema funciona, de que funciona en sus términos generales. En absoluto quiero decir que la realidad sea estable, que no cambie, y que las Instituciones y el Sistema Político tengan que permanecer al margen de dichos cambios. Lo que sí afirmo es que los peligros de todo tipo contra el Sistema Democrático han estado, están y estarán presentes constantemente, y por tanto los demócratas debemos estar muy pendientes y arbitrar las defensas que procedan. Y proceden. Porque hoy muchos han perdido sus complejos y se muestran tal y como son, ultraconservadores. Basta con escuchar lo que dicen para tener clara la conclusión. Por otro lado, en las grandes ciudades cada vez actúan con mayor impunidad los sectores antisistema.

Y tuvo que ser al principio, en los tiempos de la Transición, cuando los partidos políticos debieron afrontar y asegurar los grandes principios, base y armazón del nuevo sistema político, del Sistema Democrático. Por ejemplo, debió ser entonces cuando se estableciera con el máximo rango de Ley todo lo que concierne a la financiación de los partidos políticos. Y si creíamos en la Democracia y consecuentemente la deseábamos, el capítulo de la financiación de las organizaciones políticas y el capítulo de los sueldos institucionales, los criterios generales, repito, se debieron establecer, y de ellos debían pender todas las decisiones posteriores que se tomaran en el aspecto que fueran (Estado, Autonomías, Entidades Locales,…). Por contra, los partidos políticos adoptamos a veces posturas y criterios que en ocasiones tuve la sensación que respondían a actitudes vergonzantes, a medias, como si nos fuéramos a beneficiar indebidamente del Sistema.

Sociedad civil.

Siempre ha sido una gran contradicción. Si veníamos de una Dictadura y estábamos construyendo una Democracia, nueva, y un modelo de Estado descentralizado, el Estado de las Autonomías,… estaba claro que para que fuera un armazón sólido, eficaz, del que todos nos sintiéramos orgullosos y satisfechos, sin agravios comparativos,… todo nos iba a costar dinero. Lo digo así de claro, sin utilizar eufemismos, ni rodeos,… Si somos demócratas debemos desear el tener un buen Sistema Institucional y Político, y atención, del que pueda formar parte cualquier ciudadano o ciudadana, al margen de sus posibilidades económicas y profesionales. Que todo el mundo pueda ser Concejal, o Consejero de una Autonomía, o Senador, o Presidente/a  del Gobierno,… Pero esto es muy fácil decirlo, si luego en cualquier circunstancia y con cualquier motivo andamos considerando determinadas decisiones como prebendas, como privilegios de la muy mal llamada clase política. Estados de opinión éstos que, manipulados hábilmente y en situaciones de crisis como la actual, se convierten, gracias a una demagogia difícil de desmontar, en auténticos elementos para el desprestigio de los políticos.

Se han tomado muchas decisiones que tienen que ver con las cuestiones a las que estoy haciendo referencia. En cambio, sigue habiendo aspectos importantes que incomprensiblemente no están resueltos en su conjunto. Por ejemplo: En la España del 2011 los Alcaldes y Alcaldesas continúan percibiendo el sueldo que ellos mismos se auto proponen y deciden. Algo de esto ya sé. Y ocurre así por la sencilla razón de que no existen criterios políticos, uniformes, al respecto. No reiteraré que los Ayuntamientos tienen definida en la Constitución su autonomía, esto es obvio… Pero, por exagerar, ¿es razonable que existan tantas propuestas de remuneración a los Alcaldes y Alcaldesas como Ayuntamientos existen en España, más de ocho mil?…

Y hablando de dinero público los ciudadanos y ciudadanas tienen la percepción de que los partidos políticos no acabamos de establecer pautas éticas y políticas contundentes en materia de corrupción, de corrupción pública y privada, en las leyes y en los códigos ético-políticos propios de cada partido político. Y la corrupción está poniendo en máximo riesgo al Sistema Democrático. La corrupción desacredita al Sistema político y, lo diré con mucha claridad, también a la Sociedad que se acomoda a la misma.

Corrupción, tolerancia cero. Listas electorales abiertas.

Para finalizar, hoy en día se habla con ligereza de las supuestas prebendas de los políticos. En ningún caso se habla con detalles y detenimiento de la especialísima función que desarrollan. Es tal así que, a veces, incluso dichos políticos no pueden hacer uso de los derechos a los que sí tienen acceso otros trabajadores. El trabajo de un Alcalde o de un Consejero de Autonomía rara vez tiene que ver en sus características y en su agenda con las de la mayoría de los ciudadan@s… Son temas complejos que hay que conocer en profundidad para poder valorar en verdad. De no ser así, se corre el riesgo de que al final lo que para un@s se consideran como derechos y libertades, para otr@s se vean como prebendas y privilegios.

Ahora, eso sí, cualquier decisión a tomar sobre Instituciones, partidos políticos, y políticos de carne y hueso, se debe hacer con la máxima transparencia, explicándola con decisión y sin complejos de ninguna especie. Defendemos el Sistema Democrático y lo consideramos el pilar fundamental de nuestra sociedad. Estudiemos la historia contemporánea y veremos cómo los modelos eficaces y viables pasan por el modelo representativo de la Democracia actual. Por supuesto siempre perfeccionable y abierta a los cambios de una realidad económica, social y política en constante evolución.

Hablamos de los partidos políticos y de los políticos españoles. Sería altamente ilustrativo que cuando se hable de estas cuestiones se acuda a un análisis comparado con el resto de países de la Unión Europea. Estoy convencido de que los medios de comunicación no hacen este esfuerzo, tan necesario para que se puedan valorar ponderadamente las cosas. Decir se puede decir lo que se quiera. Que lo dicho se aproxime a la realidad ya es otro cantar. 

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