LAS ELECCIONES GENERALES DE 1982 (III).

 

El Presidente Leopoldo Calvo Sotelo convocó las Elecciones Generales a celebrarse el 28 de octubre de 1982. El cabecera de las mismas en el Altoaragón fue Santiago Marraco. Santiago Marraco, nacido en Canfranc (un altoaragonés y montañés, pues), era ingeniero de montes y procedía políticamente del Partido Socialista de Aragón (PSA). En poco tiempo llegó a convertirse en el líder del Partido Socialista Obrero Español de Aragón. A pesar de dicho liderazgo pronto comenzó a definirse una oposición al mismo centrada principalmente en la ciudad de Zaragoza.

Santiago Marraco

El programa electoral para 1982 se centraría fundamentalmente en los siguientes ejes: El inicio de la crisis industrial en los polos clásicos de la provincia de Huesca, y los nuevos enfoques en materia del sector agropecuario y las ayudas al mismo, con especial incidencia en los seguros agrarios. La promoción de la provincia de Huesca tuvo una especial relevancia, haciendo mucho hincapié en materia turística, como era lógico esperar. La escuela en el mundo rural  nos preocupaba también especialmente. La OTAN: Llegado su momento tendría una importante repercusión en el interior del PSOE y de cara a la sociedad altoaragonesa todo lo referente a la permanencia o no de España en el seno de la OTAN. El socialismo altoaragonés vivió esta última cuestión con importantes tensiones. En su momento hablaré de ello.

No era fácil configurar una lista electoral en el 1982. Estábamos en plena transición de la Dictadura a la Democracia y, como ya he recordado, con una permanente inestabilidad política, producto de las actuaciones terroristas de ETA por un lado y del golpismo por otro. El 23 de febrero de 1981 estaba muy cerca y en esos momentos eran muchos los españoles y españolas que vivían auténticamente amedrentados. La estructura y organización del PSOE  altoaragonés era precaria en aquellos años.

De lo que yo sé y hasta donde llega mi conocimiento la lista fue esencialmente definida por Santiago Marraco. Él fue el que la encabezó. En el segundo lugar para el Congreso estaría el compañero José Luis Sánchez Sáez, uno de los políticos más coherentes e idealistas con los que yo me he tropezado. La lista al Senado estaría compuesta, y por orden alfabético, por los siguientes militantes: Ernesto Baringo, Fernando Elboj y Mateo Sierra. Los tres fuimos Senadores.

Como ya he dicho en un post anterior, en un poco más de un año fui admitido en el PSOE y pasé a formar parte de la lista para las Elecciones Generales. Mi presencia en las mismas me sorprendió, sobre todo porque mi militancia política entraba en unos cauces para los que yo todavía no estaba acostumbrado y, añadiré, suficientemente formado. Pasado el tiempo y vistos los abrumadores resultados electorales a favor del PSOE comprendí más el porqué de la decisión de incluirme en la lista. El PSOE pasó de la clandestinidad a estar en el Gobierno de España en un tiempo récord de un lustro. Hacían falta muchas gentes.

Una de esas muchas personas fui yo, y la decisión la tomó Santiago Marraco. A él le debo un comienzo tan rápido y significativo, y con la perspectiva de los treinta años que ya he recién cumplido en el PSOE quiero agradecerle a Santiago Marraco aquella decisión, aquella confianza en mi persona. Dicho esto añadiré, con absoluta convicción y sinceridad, que el camino para empezar en Política no debe ser precisamente éste, sino, primero empezar formándose, y en segundo lugar comenzar por lo municipal, por lo inmediato, por conocer y afrontar la problemática más cercana, y conocer muy directamente a los ciudadanos y ciudadanas y sus reivindicaciones, y sus problemas, para luego aspirar a empeños más complejos y que requieren más experiencia política y personal. Así lo siento. A mí me ha tocado recorrerlo al revés… Y es que al final, casi siempre, la que manda es la realidad.

Como he dicho anteriormente, agradezco mucho a Santiago Marraco su apoyo hacia mi persona. Pero no todos pensaron igual sobre la idoneidad de la decisión propuesta por Santiago y aprobada por el Partido. Y así me lo hizo saber el compañero José Manuel Porquet Gombau en la asamblea del Partido en el que se aprobaron las mencionadas listas, asamblea celebrada en los bajos que actualmente ocupa Peña Guara, en la calle Don Vicente Campo de la ciudad de Huesca. Le agradecí su sinceridad y comencé a comprender algunas de las claves de funcionamiento interno del PSOE Altoaragonés, que a partir de ese momento me convendría no ignorar. Estaba madurando con rapidez en cuanto militante.

La campaña electoral de las Elecciones Generales de 1982 se desarrolló paralelamente a una nueva intentona golpista. El Gobierno de la Unión de Centro Democrático (UCD), presidido por Don Leopoldo Calvo Sotelo, prestó otro gran servicio a la Democracia y a los españoles y españolas, desmontando la mencionada intentona golpista, esta vez sensiblemente más peligrosa que las anteriores. Como se puede valorar, los partidos políticos estuvieron en su sitio e impidieron la acción de quienes no reconocían la representatividad y la autoridad de los legítimamente elegidos.

El Rey y el Presidente. Hay que tener memoria.

Estas Elecciones de 1982 marcaron un antes y un después, pero sin lugar a dudas, formando un todo global. La Unión de Centro Democrático prácticamente desaparecía, y el Partido Socialista Obrero Español, con 202 Diputados, tomaba el relevo, con el reto y la obligación de consolidar el sistema democrático. Con el Presidente Felipe González a la cabeza… Hace casi treinta años de todo esto. Lo recuerdo porque conviene no olvidarlo y así no cometer desaguisados que a nadie convienen desde ningún punto de vista.

En la segunda mitad de noviembre de 1982 prometía yo cumplir, respetar, y hacer cumplir y respetar la Constitución Española de 1978. Era por primera vez Senador del Reino de España por la provincia de Huesca.

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