LLEVO TREINTA AÑOS MILITANDO EN EL PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL.

 

Treinta años que son un poco menos de la mitad de mi vida. Querido lector de este blog te diré que a lo que aspiro es a que esa cifra se convierta en los dos tercios de mi vida. Es decir, que llegue a militar en el PSOE unos sesenta años.

Fue en el mes de junio del año 1981 cuando la Asamblea Local del PSOE de la ciudad de Huesca me admitió en su seno. Tomé la decisión de incorporarme al Socialismo la misma noche de la intentona golpista de los Generales Armada y Milán del Bosch, del Teniente Coronel  Tejero y otros que a día de hoy prácticamente pocos los recuerdan, a no ser la Ultraderecha española. La noche del 23 al 24 de febrero fue el acontecimiento que precipitó una decisión que llevaba meditando desde hacía meses, porque la Democracia española estaba a punto de sucumbir ante el golpismo cada vez más insistente.

Para militar en el PSOE, entonces se requerían avales de militantes socialistas. Así que me dirigí a algunos de ellos para transmitirles mi decisión y que a su vez ellos me contaran cosas del Partido Socialista. Bien es verdad que con la perspectiva y la distancia en el tiempo de todo aquello poco me podían contar, a no ser el transmitirme su inquietud, porque en febrero de 1981 el golpismo español estaba más vivo que nunca. Tal es así, que en septiembre-octubre de 1982 se descubriría y desmantelaría un nuevo intento de golpe de Estado, ésta vez mucho más organizado y peligroso, que fue el intento de los Coroneles. Pocos días después, el 28 de octubre de 1982, se celebraban las Elecciones Generales, produciéndose la práctica desaparición de la Unión de Centro Democrático (UCD) (¿quién recuerda a aquel personaje entrañable, sin chaqueta ni corbata, que fue don Landelino Lavilla haciendo campaña por toda España?) y el absoluto e increíble triunfo del PSOE de Felipe González y Alfonso Guerra, con 202 Diputados Generales.

HUESCA. LANAJA. 2011. Con el Alcalde Armando Borraz y el Presidente Marcelino Iglesias.

Consulté, como he dicho, a varios militantes socialistas. Me puse en contacto con Ángela Abós, Catedrática de Lengua y Literatura, que la había conocido en el Instituto de Bachillerato Domingo Miral de Jaca, y que nos habíamos hecho muy amigos. Hablé también con el profesor de Historia del Colegio Universitario de Huesca, Guillermo Pérez Sarrión, que luego pasaría al departamento de Historia Moderna de la Universidad en Zaragoza. Y por último me dirigí a Carlos Camparolas, persona a la que había conocido en los movimientos sociales y culturales de Huesca y de la Hoya de Huesca en los años 70. Con los tres hablé y los tres me animaron a materializar mi afiliación al Partido Socialista Obrero Español. Y desde entonces hasta aquí, hasta este mes de junio en el que cumplo treinta años de militancia. Por cierto, que de los partidos políticos uno no se jubila.

Han sido treinta años para mí apasionantes de los que iré hablando de forma ordenada y cronológica en muchos próximos post de este blog, en enlace con Facebook. Treinta años en los que ha habido de todo, pero más lo positivo. Como se ve, desde la más pura y genuina Transición hasta hoy, en tiempos de crisis profunda, y sobre todo de un conato de asedio contundente contra los partidos políticos. Me quedo aquí, en los partidos políticos. Ya habrá tiempo de hablar de la Política con mayúscula. Los partidos y los políticos.

De los partidos y de los políticos se está hablando mucho, y yo que llevo treinta años en uno diré que en buena medida no es cierto lo que se dice y no son ni justas ni apropiadas las descalificaciones que se hacen de los mismos. A mí no me gusta dorar las píldoras, y diré lo que pienso. Y para empezar diré una obviedad, pero por la que habría que empezar siempre que se habla de partidos políticos. Y es que los partidos políticos son una parte de la sociedad, como también lo son las instituciones en general y las asociaciones ciudadanas, sindicales y empresariales, deportivas, culturales,… Todos formamos parte de una sociedad y todos disfrutamos y padecemos de la cada vez más compleja y variopinta realidad. Nadie nos escapamos de esto. Y cuando se subrayan determinados problemas de los partidos políticos, parte ciertos y a cambiar, muchos de los que hablan se olvidan de mencionar lo que pasa en su propia casa. Porque es gran verdad aquello que dice de que  “en todos los lados cuecen habas, y en mi casa a calderadas”.

Treinta años. Treinta años en los que el Partido Socialista Obrero Español ha contribuido decididamente a transformar este País, incorporado a la Unión Europea y habiendo cumplido siempre con sus obligaciones de Estado. Yo me siento satisfecho de estar viviendo esta etapa, y de lo que haya de venir.

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