A ORILLAS DEL MAR MEDITERRÁNEO.

 

Bienvenidos al sur

Después de dos días en Madrid, decido hoy irme a almorzar a primera hora de la mañana. Lo digo porque no tendría más importancia si no fuera porque me han ofrecido como plato especial unas judías blancas guisadas. Este menú era muy habitual en mi tierra hace, por dar una cifra, medio siglo, que se dice pronto. Lo he agradecido mucho. Momentos como éste te liberan de tanta tensión como la que estamos viviendo en general.

Y hablando de tensiones y de dificultades, también me parece oportuno decirte querido lector de este blog que en esta semana, en la capital del Reino, estuve viendo la película “Bienvenidos al sur“,  de Luca Miniero. Es una película entrañable, muy bien planteada, mejor interpretada, y que divierte. Pero que en tiempos de máxima tensión como estos se convierte en un manjar excelente.

Un cartero italiano, Alberto, aspira a ser trasladado a la ciudad de Milán, una de las ciudades símbolo de la Europa más avanzada y moderna. Pero por razones que no voy a citar termina siendo destinado a un publecito del sur de Italia, próximo a la ciudad de Nápoles. En apariencia, exactamente al revés, lo contrario. Y es aquí, a partir de la llegada del protagonista a Castellabate, cuando este espectador pasó un rato estupendo, divertido, hasta nostálgico. El mar Mediterráneo una vez más se nos ofrece con toda su potencialidad estética y de civilización…

 Al salir del cine, caminaba yo por la calle Martín de los Heros, pensando en lo que había visto y pronto me vino a la cabeza lo que en estos días está sucediendo en la orilla sur del mítico mar… Es curioso, siempre me acordaré de esta película, y la relacionaré con Libia y demás mundo musulmán. Es una mera coincidencia, pero así son las cosas. En un pasado no muy lejano nosotros también estuvimos allí, en el sur, en Nápoles, en Castellabate. Entonces se trataba del Reino de las Dos Sicilias.

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