LA INTRAHISTORIA DE UNA DECISIÓN. “¿POR QUÉ SE VA DE ALCALDE?.” (V).

 

“¿Por qué se va de Alcalde?”. Estas fueron las primeras palabras que oí el jueves día 15 de abril. Pocas horas después daría la anunciada rueda de prensa, de la que no diré nada. No hace falta. Los medios de comunicación y las correspondientes tertulias dieron buena cuenta de la misma.

Ya estaba en Huesca. Si he de ser sincero, ese día tuve la impresión de que había pasado mucho tiempo desde el lunes en el que empezó toda esta historia que estoy contando. Afortunadamente de lunes a jueves el puzzle fue encajando y no tuve que padecer directamente la presión inherente a un hecho como el descrito. Cuando digo que el puzzle encajó con coherencia, lo que quiero decir es que se iban explicando las razones de la decisión tal y como se habían generado, con su casuistica, y que eran muchos los que comprendían la lógica de la misma.

Hasta este momento, como se puede apreciar, he mencionado en especial a determinados agentes sociales, a aquellos con una cierta capacidad para generar opinión pública. Si se quiere, a todos aquellos que por razones diversas están pendientes, de una manera u otra, de la actualidad. Se trata de personas y colectivos más conocedores de lo que sucede. Vendrían a ser los corrillos de los bien, y puntualmente, informados. No obstante, querido lector de este blog, esto último suele ocurrir más bien pocas veces.

Expresado lo anterior, diré que lo que más me interesaba y hasta cierto punto preocupaba era conocer el estado de opinión de los oscenses en general, en especial la de aquellos con los que tengo un trato o una relación cotidiana, casi de vecinos.

Y esto último motiva el porqué he comenzado este post tal y como lo he hecho. Con la pregunta de una niña a la que yo no conocía. Una niña de ocho o diez años, no más. Cuando me disponía a salir del bloque en el que vivo, ese día 15, a las ocho de la mañana, al ir a impulsar la puerta para salir al exterior, fue la mencionada niña la que sin pensarselo un segundo, y dirigiéndoseme  con una decisión inusitada, que aprecié con toda claridad, me pregunto: ¿Por qué se va de Alcalde?.

Era verdad la dimensión ciudadana de mi desición. Me habían transmitido bien el impacto de la noticia: una niña de ocho o diez años me estaba preguntando por qué había dejado la Alcaldía… Se lo tenía que explicar en muy pocas palabras, con toda claridad. La niña lo tenía que entender y no la podía decepcionar.

[Continuaré en otro post. Ahora tengo que dejar de escribir para ir a una comida con la Unión General de Trabajadores, en el “Día del trabajo”].

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