LA INTRAHISTORIA DE UNA DECISIÓN. EL PUZZLE DE LA DECISIÓN VA ENCAJANDO CON NATURALIDAD. (IV).

 

El miércoles, día 14 de abril, se cumplía el 79 aniversario de la Segunda República Española. Ya lo he dicho varias veces. Pero antes de decir algunas cosas más sobre la noticia de mi dimisión y la sorpresa generada, ampliaré un detalle que en la anterior crónica he incluido en un comentario general.

En la tarde del día 13, a las 15:30 horas, tuvo lugar en el Senado un encuentro con el periodista Jesús Morales, del Heraldo de Aragón. Asistimos José María Becana y un servidor. El encuentro duró aproximadamente unos veinte o veinticinco minutos y fue desde mi punto de vista cordial y creo que esclarecedor del fondo de la cuestión que había motivado la reunión. Fundamentalmente hablé yo. El periodista Morales conducía la conversación a través de sus preguntas con exquisita habilidad. Por mi parte, tuve el interés de que quedara claro que la decisión de dejar la Alcaldía de Huesca el 3 de julio de este año, al cumplirse once años de gestión y faltando casi un año para el próximo proceso electoral local, la había expuesto a mi Partido desde comienzos de este mandato (2007-2011). Esta cuestión sería abordada con mayor extensión en la rueda de prensa que tendría lugar el jueves, día 15, en Huesca ciudad.

Tumba de los Alcaldes republicanos

Sentí mucho no poder estar el día 14 de abril en Huesca. Llegaría a las 22:00 horas, pero ya no podía acudir al cementerio de la ciudad para llevar, en el plano personal, unas flores a los Alcaldes y ediles republicanos oscenses fusilados en el mes de agosto de 1936. Días antes estuve visitando el cementerio oscense, acompañado del Concejal Germán Sanromán y de distintos técnicos municipales, para tratar sobre la mejora del espacio que ocupan los mencionados Alcaldes republicanos. Decidimos que dicha reforma estaría hecha para el día de Todos los Santos de este mismo año.

Pero centrándome en la crónica de estos días, diré que las noticias que aparecieron en los medios de comunicación aragoneses este día 14 eran ya mucho más concisas y esclarecedoras de los porqués y de las circunstancias. El comunicado oficial que el día anterior hizo el Partido Socialista de Aragón al respecto fue, permítaseme la expresión, mano de santo: Clarificó y tranquilizó, puede que hasta alguno lo alarmara. De todo esto se me tuvo puntualmente informado.

Esa semana el Pleno del Senado fue más largo de lo habitual, y esa circunstancia hizo que el día 14 llegara a Huesca a las diez de la noche. Habíamos quedado que el Grupo Municipal Socialista tendríamos una reunión, previa a la rueda de prensa del jueves. La reunión se convirtió en una cena en un conocido hotel de la ciudad de Huesca. Se quería estar tranquilos pero en absoluto hacerlo con secretismo alguno.

Mis compañeros me recibieron con cariño. Hubo sus bromas porque todo el mundo quería contar su circunstancia personal a la hora de enterarse de mi decisión. Por ejemplo, el trago que el periodista José Luis Rodrigo, de Radio Huesca, le hizo pasar al compañero Concejal Germán Sanromán cuando en vivo y en directo le preguntó por mi dimisión como Alcalde.

La cena duró poco más de dos horas. Yo estaba cansado y el día siguiente iba a ser un día largo. Una de las preguntas que me han hecho algunos periodistas es si alguien me intentó persuadir de mi decisión. La respuesta no podía ser más clara: No. Y es que sobre esta cuestión hay que distinguir dos planos.

Primero, cuando ya desde comienzos de este mandato hablo sobre mi decisión de dejar el Ayuntamiento con tres máximos responsables políticos de mi Partido, lo hago en unos términos taxativos y tajantes (TTT): No volvería a presentarme un cuarto mandato al Ayuntamiento de Huesca. En 1998 opté, con la máxima ilusión, a encabezar la lista de las elecciones municipales para el año 1999, y para ello me presenté a las Elecciones Primarias que convocó el entonces Secretario General Federal, Joaquín Almunia. Y lo expresé en distintas ocasiones: Me había presentado a las Elecciones Primarias y ni nada ni nadie me haría desistir de mi decisión. Ahora, para un cuarto mandato, ya había decidido en el año 2007 que bajo ningún concepto me presentaría otra vez. Por tanto, no había opción a convencerme.

Segundo, ahora tampoco había opción de convencerme porque salvo mi familia más próxima nadie sabía la fecha de mi decisión, ni cuando la daría a conocer, y cuando se dio a conocer yo estaba en Madrid y no fácil de localizar.

Algún día contaré lo mal que lo pasó en toda esta movida una concejala que lo fue a la tercera. Intenté que me acompañara en la lista en el año 1999. Pero ella, que era una cría, andaba por ahí jugando en otros prados. Volví a insistir por segunda vez para que se presentara en la lista de la mayoría absoluta. Y entonces andaba con temas de oposiciones, creo que a orillas del Ebro. Y por fin, lo conseguí en el 2007, en vísperas de la actual crisis financiera y económica. (¡Anda, que ésta también tiene buen ojo!). Se trata de Amalia Aso. Pero Amalia merece un post a parte. 

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: