A RAMÓN SAMPIETRO: ENHORABUENA Y GRACIAS POR VUESTRO ESFUERZO.

 

Siempre he defendido que desde todos los puntos de vista el modelo ejemplar de empresa es la pequeña empresa. Ya sé que desde la perspectiva del empleo la mediana y la grande son modelos de empresa que resuelven muchas propuestas de desarrollo, pero de igual manera que las generan en positivo las destruyen en un visto y no visto. Además, en general, casi nunca sabes de quien son, mucho menos ahora y mucho menos en el futuro.

Establecimiento Ramón Sampietro: Vista general.

Pero de la pequeña empresa lo sabes casi todo: conoces a los dueños, tienes abundante información de su trayectoria y tiene una vinculación al territorio que le permiten echar raíces, con mucha frecuencia de generación en generación. Se trata de un modelo que lo puedo tocar, medir y que conozco su historial clínico como si fuera un familiar tuyo o un amigo de toda la vida. Una gran parte de las pequeñas empresas perviven en el tiempo, se hacen a si mismas y compiten a base de profesionalidad, coherencia y esfuerzo.

Y no deja de ser significativo que sea la pequeña empresa, la que en una proporción muy elevada, esté sobreviviendo en Huesca a la crisis actual, no sin dificultades, y asumiendo riesgos inherentes a su naturaleza empresarial y a la realidad y a la convicción de que a la inmensa mayoría de las mismas nadie les ha regalado nada. Lo que son y lo que tienen son el producto del esfuerzo (casi siempre) familiar, a base de aportar todos sus miembros las ideas y el trabajo.

Talleres Sampietro, una de las iniciativas que están contribuyendo a transformar el Polígono Industrial de la Avenida de Martínez de Velasco.

Y éste es el caso de la familia de Ramón Sampietro. Ramón Sampietro empezó desde abajo, y hoy en este duro año 2010 está mejorando sensiblemente sus perspectivas de negocio. Hace unas semanas me invitó a la inauguración de la ampliación de su empresa, en el Polígono de la Avenida Martínez de Velasco. El pasado viernes día 26 tuve la satisfacción de compartir con Ramón, su familia, su equipo laboral y otros muchos vecinos empresarios unos minutos de la jornada de puertas abiertas con que nos obsequiaron a los oscenses.

Me sentí muy a gusto y no podía evitar el acordarme de aquellas clases de Economía que tuve la ocasión de impartir profesionalmente en los pasados años noventa en el Instituto de Bachillerato Ramón y Cajal de nuestra ciudad. Muchos conceptos de los que entonces impartí los veía perfectamente plasmados en la empresa de Ramón Sampietro. La pequeña empresa, hoy lo creo más que nunca, constituye el verdadero y deseable pilar de crecimiento económico y social de las sociedades actuales.

Con Ramón Sampietro. Despedida.

Ramón: Enhorabuena y gracias por vuestro esfuerzo.

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