EXPOSICIÓN DE LA OBRA DE KATIA ACÍN: UNA CONVOCATORIA GENERACIONAL.

 

Katia Acín fue la gran protagonista del acto de inauguración de su exposición en la sala de la Diputación Provincial de Huesca. Katia estaba enormemente presente en todos los sentidos. Su presencia iba mucho más allá de lo que se refiere a su obra creativa. Estaba tan presente que era como si estuviera ella viendo su exposición con todos nosotros allí, el pasado sábado día 20 de febrero.

Era tan la protagonista que personas que ni se conocían, sin darse cuenta tenían múltiples lazos en común a través de Katia Acín. Por supuesto, en la inauguración de la exposición estuvieron muy presentes, emocionados y contentos, sus familiares.

Hijas e hijos de Katia Acín.

Por supuesto, estuvieron autoridades muy diversas, todas ellas muy conscientes de la significación del acto y dejando todo el protagonismo a quienes de verdad lo eran en la vida y obra de la autora. De aquella mujer que después de muchos años de vida difícil y compleja decidió, una vez jubilada del Instituto, matricularse y hacer la carrera de Bellas Artes en Barcelona.

Autoridades y público viendo la obra.

Una lectura muy interesante de la presencia de públicos tan diversos está en lo que podríamos llamar la convocatoria generacional, dado que a la gran mayoría de los allí presentes nos unía una época de la historia de España, y más en concreto de la provincia de Huesca, sobre todo las décadas de los años setenta y ochenta del siglo pasado. Podríamos decir que allí estuvimos parte de los que vivimos de forma activa e intensa los últimos años del franquismo y la progresiva implantación de la Democracia. Muchos de los presentes pertenecemos al mundo de la Educación. La obra y la personalidad de Katia nos convocó.

Personalmente tuve ocasión de saludar a muchas personas con las que había tenido que ver, sobre todo profesionalmente, y con las que hacía años que no coincidía, insisto una vez más, la mayoría compañeros y compañeras de los institutos en los que trabajé y con los que me relacioné.  El reencuentro fue breve pero muy emotivo. Y Katia siempre estuvo allí con su expresión alegre y su magnífica vitalidad. A la exposición asistieron muchas personas del mundo de la Educación, como he subrayado, pero también muchas otras del mundo de la Cultura en general. Yo también pasé un rato muy agradable. Durante un par de horas mi mente vivió un poderoso ajetreo recordando tantas y tantas cosas, y a tantas y tantas personas.

Con Montse Luis y Miguel Mainar.

Por último, en estas apresuradas pinceladas simplemente haré una mención a la obra de Katia, pero muy colateral. Tuve ocasión de ver y observar a Katia puesto que coincidimos  en la profesión. Y siempre la recuerdo dibujando: En el bar tomándonos un café, en la sala de profesores, haciendo bosquejos de proyectos que seguro ella llevaba en la cabeza o simplemente revolviendo papeles en los que se veían bullir las cosas que le motivaban. Lo que vemos en la exposición es muy bueno. La pregunta es obvia y tremenda: ¿Hasta dónde hubiera llegado artísticamente Katia Acín si no se hubiera visto trágicamente truncada su vida familiar en aquel fatídico agosto de 1936?.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: