METER CUCHARA.

 

La actividad cotidiana en un Ayuntamiento da mucho de sí para conocerse entre las personas que trabajamos en el mismo. Somos de muchas formas de ser y de pensar. Esta riqueza en materia de personal da de sí a todo tipo de experiencias, siempre muy enriquecedoras en el plano personal. Digo esto porque me apetece contar una sencilla anécdota en esta materia.

De entre los muchos técnicos con los que mantengo reuniones de trabajo frecuentes, a una de ellas le decía hace poco, hablando del Fondo Estatal de Inversión Local para el año 2010, le decía, algo tan expeditivo como “tú no hagas caso a nadie y para adelante“. Esto va por lo de meter cuchara. Ya se sabe que en Instituciones como éstas, los Ayuntamientos, hay una clara propensión a que todo el mundo meta cuchara. Está en la naturaleza de la Institución, en la proximidad, muy por delante de cualquier otra. La cuestión es que dicha técnica, a la que yo aprecio y valoro mucho, se tomó en esta ocasión mi propia directriz tan al pie de la letra que ni siquiera a mí, en primera instancia, me hizo caso. Y es que es de una lealtad a la Institución a prueba de fuego.  Así se hace.

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