UNA TRADICIONAL COMIDA ARAGONESA.

 

Hay propuestas que logran congregar a la gente. Y una de ellas viene siendo la de celebrar una comida en un céntrico bar-restaurante de la ciudad: El Café Central. Se hace en el mes de enero, el mes de los santos barbudos. Lo que se recauda de la misma va destinado a la comunidad de los Hermanos de la Cruz Blanca de Huesca.

Fernando, Domingo, José Manuel, Germán, Juanjo y Amalia.

En un ambiente tradicional (todo el personal del establecimiento va vestido con atuendo baturro, mientras como música de fondo suena la jota), los asistentes ingieren una abundante comida, que en esta ocasión ha consistido en: Un entrante a base de verduras en adobo, un segundo plato – a poder repetir- de judías blancas y un estupendo salmorrejo. Todo ello regado con vino tinto de la tierra. De postre, una naranja troceada con canela y grosella. A partir de aquí, el café u otra infusión, los orujos blanco o de hierbas, y una clásica torta con anís en grano con vino rancio.

Como se ve no puede ser un yantar más aragonés. En la recta final de la comida alguien pasa una gran hucha en forma de cerdo, en la cual se deposita el correspondiente dinero. Ya digo, para una causa social.

 Nota.- Al redactar este escrito me acuerdo de Redjeson Hausteen Claude.

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