JAVIER SOLANA VUELVE A CASA. [Sísifo vuelve a casa].

 

Javier Solana, el español que más ha pugnado por dar a la Unión Europea una política exterior y de defensa, termina hoy su mandato como ‘ministro’ de Asuntos Exteriores del conjunto continental.

Es bien conocido el mito de Sísifo, condenado a subir un enorme pedrusco hasta la cima de un monte, que cae una y otra vez hasta el pie en cuanto ha coronado su esfuerzo. Como en todo mito, esa figura trágica y circular ha sido utilizada para expresar numerosos problemas de la vida y de la naturaleza humana. A la vista de lo que ha ocurrido desde 1989, año de partida de la recomposición de nuestro mundo, se diría que también se acomoda muy bien a la pugna de nunca acabar de esa Europa que intenta construirse a sí misma como protagonista de la escena internacional y justo cuando parece conseguirlo se divide y hunde en la depresión.

Si alguien ha estado ahí todo este tiempo, en pleno campo de brega europeo, acarreando una y otra vez el pedrusco, ese es Javier Solana. Un Sísifo dialogante y componedor, capaz de tejer consensos y conseguir imposibles acuerdos, pero Sísifo al fin, enfrascado en la tarea y angustiado por la precariedad de su esfuerzo……………..

…………..Pero pocos políticos encarnan de forma tan duradera e intensa el cambio que se ha producido en las relaciones entre los españoles y el mundo desde que España ha regresado a los asuntos internacionales tras varios siglos de inhibición o aislamiento………….[Como Javier Solana]……….Lo mismo sucede con el éxito de la transición o la apoteosis europea del nuevo socialismo español, que ha podido ofrecer una continua presencia en sus instituciones desde el protagonismo de Felipe González en Maastricht, hasta la actual comisaría de la Competencia obtenida por Joaquín Almunia, pasando por la presidencia del Parlamento de Josep Borrell………

………… Hoy [30.11.09] será su último día de trabajo en esta tarea circular pero necesaria. El debate y la reflexión sobre el futuro de Europa y de su política exterior son parte del acarreo que nunca termina de esa mole de piedra. Pero Solana no piensa jubilarse ni dejará de ser Sísifo, con la ilusión y la angustia de la piedra europea sobre sus espaldas. Sísifo sólo vuelve a casa.

[CITA. EL PAÍS. Opinión. “Sísifo vuelve a casa”, por Lluís Bassets. 30.11.09]

 

 

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