¡AY, PUES ES VERDAD, SI VA CON BASTÓN…!

 

Las personas que tenemos una cierta proyección pública, como pueden ser los políticos, estamos expuestos a la observación de los ciudadanos y, en consecuencia, a ser objeto de comentarios, suposiciones y valoraciones diversas. Esto es normal, o por lo menos entra dentro de la lógica de la dialéctica social.

Lo digo por cosas que yo escucho de otros y por lo que otros me cuentan que se ha dicho de mí. El abanico es amplio, pero yo me quedo siempre con aquellos que tienen gracia, que se fundamentan en la lógica de las cosas y que, sobre todo, no pretenden molestar.

Yo me quedo siempre con los comentarios y las preguntas de aquellos que entiendo que me quieren bien. Esto se aprecia nada más escuchar la pregunta o la narración del chascarrillo. Estos días, por ejemplo, a pesar de que me he vacunado……. ¡Ojo! vacunado de la gripe común, no de la gripe A, porque a nadie se le ha ocurrido ponernos a los Alcaldes y Concejales en los grupos de riesgo. Yo entiendo que esto es así porque quien haya tomado la decisión ha pensado que los maestros, bomberos, policías, médicos y demás servidores públicos, si se ponen malicos, su ausencia laboral constituye un problema serio para la sociedad. No así los políticos, que se debe sobrentender que aunque nos quedemos en casa, pues da igual, porque al estilo del modelo italiano no pasa nada, que las cosas siguen funcionando igual. O mejor, que todo puede ser……… Bueno, que me ido por los cerros de Úbeda.

Decía que, a pesar de que me he vacunado, he cogido un buen catarro y el efecto inmediato, y en absoluto colateral, está siendo una afonía que no se me va de ninguna manera. Pues bien, como de vez en cuando me preguntan cosas los medios de comunicación, la imagen que doy con dicha afonía a través de éstos siempre termina por alarmar a muchas personas conocidas, que me escuchan y que, al tropezarnos, me preguntan con una intensidad especial que cómo me encuentro, en una alusión velada a mi estado de salud y, en definitiva, a si tengo algún problema con la garganta. Sabes, querido lector, que un día, hace ya siete años, padecí un cáncer de cuerda vocal.

Pues bien, todo es muy subjetivo, y cualquier acontecimiento, frase, gesto o mero objeto, puede generar interpretaciones muy diversas y simpáticas. Imagino que conoces que en determinados actos oficiales, de máximo protocolo, es costumbre que los Alcaldes llevemos el Bastón de Mando, símbolo muy especial de la primera autoridad de la ciudad. En nuestro caso, por ejemplo, en la Procesión de la mañana del día de San Lorenzo, nuestro Patrono Mayor.

San Lorenzo

Huesca. Plaza del Ayuntamiento. Fiestas de San Lorenzo.

Ahora bien, ¿qué hace un Alcalde o Alcaldesa cuando lleva entre sus manos el Bastón de Mando, la Vara de Mando?. ¿Cómo lo lleva?… Aunque no lo parezca, no es fácil. Si es poco tiempo, no hay problema. Pero a veces son horas durante las cuales hay que hacer exhibición del Bastón. En mi caso, lo llevo de todas las maneras, y no puedo dejar de recordar cómo lo llevan otros personajes, sobre todo en el mundo de la pintura. En este campo los modelos son muy amplios.

Cuando se va en una procesión hay todo tipo de momentos, y una de las formas más comunes de llevar el Bastón de Mando es la de utilizarlo, de alguna manera, como si fuera un bastón de verdad, sin serlo. Y el que no sepa mucho de estas cosas puede terminar por, efectivamente, creer de verdad que esa Bastón, que es un símbolo de autoridad, con mucha antigüedad, es un bastón de apoyo, y que el mandatario lo lleva porque no se encuentra bien, porque  tiene algún problema.

Y efectivamente, me contaron una vez transcurridas las últimas Fiestas de San Lorenzo, una anécdota a este respecto que me concernía personalmente. Me contó un testigo presencial la conversación que mantuvieron dos señoras mayores al paso de la Procesión de San Lorenzo a la altura aproximada de la iglesia de San Vicente el Real, La Compañía.

Al llegar la comitiva de autoridades, una de las señoras mencionadas observó que el Alcalde iba con un bastón y que se apoyaba en el mismo. Al apreciar este hecho, la señora le preguntó a su amiga: ” ¿Qué le pasa al Alcalde, está enfermo?”. La pregunta, obviamente venía inducida por el bastón. La amiga subrayó: “¡Ay, pues es verdad, si va con bastón!“. Y en ese momento entró en acción el testigo presencial que luego me lo contaría a mí, diciéndoles a las señoras: “Es que tiene un problema de caderas, y por eso lleva bastón. La reacción de las señoras fue de comprensión solidaria hacia el estado de salud del Alcalde. Escena ésta que se diluyó rápidamente porque la música de la Banda Municipal y el baile de los Danzantes inundaron la escena, sumergiéndose todos en el sentir y en la alegría laurentinas.

En otro post contaré más cosas sobre el Bastón de Mando de este Alcalde, que lo digo para que se sepa, es propiedad mía, regalo de unos amigos muy conocidos de ustedes.

 

 

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