CONVERSO TARDÍO, PERO CON BUEN ROLLO.

 

Esto de tener un blog supone el poder hablar de aquellas cosas que te apetece comentar en un momento determinado, por mera curiosidad o por considerarlas de interés. En mi caso, con los años, me estoy acercando a cosas que en otros momentos ni se me hubiera ocurrido pensar, por ejemplo, la actividad física en la dimensión personal. Desde hace año y medio voy tres o cuatro días al gimnasio. Por razones obvias de trabajo, lo hago a las siete de la mañana. Y me va muy bien. Tan bien que me parece solidario el transmitir a otros este estado de ánimo, esta positiva sensación personal. Han tenido que pasar los años para comprobarlo, y hoy veo con toda claridad que me he perdido oportunidades y sensaciones nuevas a lo largo del tiempo, en mi camino vital. No reprocho nada  a nadie, pero sí hoy lo valoro como una deficiencia.

gimnasio

¡Tampoco hay que pasarse, eh...!

Este comentario viene a partir de ojear la revista Men’s Health y encontrarme con un breve reportaje hecho a Josep Lobató, profesional de radio y televisión. En dicho reportaje aparece una pequeña sección con el título de Los consejos de Josep Lobató, que dicen lo siguiente: [1]-“No dejes que te afecten los comentarios de los demás. Si quieres ponerte en forma, estupendo. Pero debe ser una decisión interna y firme, no motivada por lo que diga el resto de la gente”.

[2]- “Aunque estés cansado por una dura jornada de trabajo, no te saltes tu sesión de gimnasio. Al terminar te sentirás mejor contigo mismo”.

[3]-” No tengas prisa. Sé constante con tus objetivos e introduce variaciones en tu entrenamiento…”.

Doy fe que esto es así. Asistir a un gimnasio cuando uno tiene ya algunos años requiere mucha voluntad y disciplina. Como todo en la vida. A la inmensa mayoría de ciudadanos nadie nos regala nada. Hay que pelear por aquello que uno desea, y también para alcanzar los derechos. Tenemos derechos, pero debemos hacer el esfuerzo necesario para alcanzarlos. Los derechos en abstracto son pura virtualidad. Hay que pelearlos. Lo mismo que en el gimnasio.

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