ERAN DOS OCAS. YA SÓLO QUEDA UNA.

 

Huesca. Parque Miguel Servet. Oca.

Huesca. Parque Miguel Servet. Oca.

Eran dos ocas, dos ocas preciosas. Las ocas del Parque Miguel Servet de Huesca fueron un regalo que unos vecinos le hicieron a la Ciudad, hace casi un año. Ya sólo queda una. La otra la mataron hace un mes, a golpes. Sobrevivió magullada cuatro o cinco días.

Ésta es la otra cara de la realidad, la de los bestias que matan por placer, los desaprensivos que no tienen límites a sus frustraciones y miserias.

Una conclusión: No se deben tener animales que no se protejan conforme es debido.

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