PROMESA INCUMPLIDA CON ALBERTO AMARILLA.

 

El cinco de diciembre del pasado año tuvimos ocasión de disfrutar de un complejo montaje de los Sonetos de García Lorca, comprendidos bajo el epígrafe de Sonetos del amor oscuro. La interpretación corrió a cargo de los actores Alberto Amarilla y José Dault, bajo la dirección de Santiago Meléndez (1). Al día siguiente escribí un breve (post) en el que me comprometía a hacer en los próximos días un análisis crítico de lo allí oído, visto e intuido. Y hasta hoy. Sé que probablemente sólo nosotros nos acordamos del incumplimiento, pero sé también que algún día alguien caerá en la cuenta y nos lo reprochará. En esta ocasión, como político que soy, no voy a hacer mención expresa de plazo temporal alguno, pero sí que pronto lo haré, dependiendo no obstante de la casuística que en el camino nos podamos encontrar.

Alberto Amarilla y José Dault

Alberto Amarilla y José Dault

He dado este intencionado rodeo porque en las últimas declaraciones que le he leído a Alberto Amarilla, en un dominical de hace dos o tres semanas, hacía algún comentario sobre la similitud entre el papel de los actores y el de los políticos, y como Alberto osó meterse en un terreno tan resbaladizo, con Lorca primero y luego consigo mismo, pues, valga el mencionado circunloquio como recurso para mantener la causa en alto, mi causa, sin verme demasiado comprometido. Seguro que escribiré sobre los Sonetos del amor oscuro de García Lorca.

(1).- No me olvido del responsable de la música en escena, Hernán Filippini.

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