CONTEMPLANDO LA PASARELA.

 

Esta tarde describiré el contexto de esta fotografía. Ahora me voy a comer. Hace un calor que ni en Sevilla. [PRÓLOGO].

Huesca. Río Isuela. Nueva pasarela. Fondo Estatal de Inversión Local.

Huesca. Río Isuela. Nueva pasarela. Fondo Estatal de Inversión Local.

[CONTINUACIÓN].

Son las 18 horas y 15 minutos. Confirmo a estas horas de la tarde que sigue haciendo un día de mucho calor. No modificaré el título del post. Me lo ha sugerido la propia fotografía, en la que estoy acompañado del Concejal José Manuel Ballarín.

Cuando hemos llegado esta mañana a esta obra, los medios de comunicación me han pedido que me pusiera junto a la misma para hacer el reportaje gráfico. En ese momento he sentido como una especie de inercia hacia la pasarela, como me suele ocurrir en muchas otras ocasiones. En el mundo de la gestión, las obras tienen una verdad, una objetividad, que les hace que ante ellas sientas una especial atracción.

Muchas veces estaría ratos contemplándolas, dejándome llevar por muchos recuerdos que, sobre todo, tienen que ver con las causas y los procesos que las han originado y que las han hecho posibles. Indisolublemente unidas a su realidad existen en el plano personal, en el plano político, muchos esfuerzos y, a veces, muchos sinsabores.

Para muchas personas, una pasarela puede ser desde un elemento bucólico a un elemento útil que les permite simplificar trayectos y, en definitiva, el ir y venir cotidiano. Pero para un responsable de la gestión, además de eso y mucho más, que es mi caso, la pasarela, ésta en concreto, significa el fin de un proceso para la supresión de una barrera física y psicosociológica, en el que se ha puesto mucha voluntad y mucho esfuerzo.

Hoy, el río Isuela sobretodo une, y no separa. Las pasarelas del Isuela significan, en esencia, dicha voluntad de unir, de vertebrar, de suprimir instancias psicológicas y sociales….

Pero detrás de todo ello, detrás de la definición de los objetivos a conseguir, está la casuística de los procesos, las dificultades, la escasez de medios, la incomprensión a veces… De allí esa cierta energía hipnótica, que te atrae, y que te relaciona, seguro que para siempre, a las cosas que tienen que ver con la evolución de la ciudad. Eres así uno de tantos eslabones de una constante y apasionante intrahistoria.

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