NADA COMO EL BUEN VINO EN BOTA PARA REGAR LA FIESTA.

 

En los toros. Cuarta corrida de la Feria de Huesca. Una buena corrida.

En los toros. Cuarta corrida de la Feria de Huesca. Una buena corrida.

Crónica. Día 12 de agosto. El calor pegaba como en los mejores días de agosto, como debe ser para las Fiestas de San Lorenzo de Huesca. Vimos una buena corrida de toros.

El Cid es un excelente maestro con la muleta. Pocas veces he visto resucitar a un toro con la inteligencia que puso este torero con su primero de la tarde. Increíble. En cambio, sorprendentemente, no acaba de matar bien.

El Cordobés es otra cosa. A mí me cae bien. Le tengo simpatía. Hizo todo lo que supo y pudo, en su estilo. Empezó por donde sabía que tenía que empezar: en zona de sol, con las Peñas Recreativas. Derrocha simpatía, que no es poco.

Manzanares hijo es un fenómeno. Al salir al ruedo se transforma: mira con fuerza, pisa el albero con el mismo brío que el toro y depliega todo el ritual taurino. No duda un instante. Toreando se convierte en el símbolo de la energía pura. Es muy joven y muy profesional. Se le vislumbra la fuerza y el futuro de un mito. Cuatro orejas [y una estocada de las que se ven muy pocas]. Algunos políticos lo tendrían que tomar como ejemplo de actitudes.

La bota era de nuestro buen amigo “Carletes”. Vino fresco y rancio, de muchas décadas. Ya nos dijo “Carletes”: “Sobre todo no mezcléis”. Tomé dos buenos tragos.

 

Nota: Estuve aleccionado a lo largo de la corrida por mi buen amigo Jesús Colás. Ayer lo encontré más vital e inteligente que nunca. Sebastián Sanvicente nos invitó para el otoño a comer migas en Borau. Le dijimos que de acuerdo.

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