Y ENTONCES LLEGÓ CASSAVETES. (‘SHADOWS’, PRIMERA PELÍCULA DEL PADRE DEL CINE INDEPENDIENTE, CUMPLE CINCUENTA AÑOS).

 

John Cassavetes

John Cassavetes

No es fácil hablar de Shadows, la primera película de Jonhn Cassavetes, ni siquiera para los que saben de cine: Jonas Mekas, crítico prescriptor antes que gurú del Underground, la definió como “otra película de Hollywood” y a la vez como la obra que “podría cambiar el tono, la temática y el estilo del cine independiente americano”. Como Cassavetes se pagaba sus películas, podía hacerlas igual que escriben los poetas o pintan los pintores: A su manera, y por eso de Shadows, como de otras de sus obras, existen dos versiones muy distintas. La primera, pura improvisación y experimentación (estuvo perdida hasta 2003, casi nadie la ha visto); la segunda, completada hace ahora cincuenta años, dotada de cierta estructura. Ambas, obras pioneras que inspirarían las Malas calles de Scorsese, los Extraños en el paraíso de Jarmusch, la Nola darling de Spike Lee y ese cine indie que Sundance, Miramax y Pequeña Miss Sunsine acabarían cargándose. Cassavetes, pues, creó el cine americano moderno. No hay un solo aspecto del estilo o la narración (actuación, puesta en escena, sonido, espacio, luz, ritmo, montaje, movimiento de cámara, plasticidad) que no reinventara hablando de lo que significa formar y mantener una pareja, una familia, una comunidad, un individuo en sociedad. Cassavetes no filmaba entretenimiento. Filmaba la vida, salvaje, imprudente, incontrolada e incontrolable. Llena de emoción y, sobre todo, de amor a gente tan dañada como ese matrimonio que se desmorona en Faces (1968), o la heroína loca de Una mujer bajo la influencia (1974), capaz de reir mientras saca adelante a los suyos; al muerto homenajeado en Maridos (1970), y al matarife de The killing  of a Chinese bookie (1976), con el que Cassavetes nos dejó claro que ser un hombre significa conocer mejor la cobardía que el coraje, que el fracaso es un compañero de viaje más fiel que el éxito. NANDO SALVÁ. [Cinemanía. Agosto 2009. Nº 167. POPCORN].

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