FELIZ Y TRANQUILO CALOR.

 

INICIO MES DE JULIO, OLA DE CALOREstamos en pleno verano y hace el calor de siempre. Y en estas fechas ya se sabe que el tema preferido es el del calor. Es una forma de combatirlo, nombrándolo. Los expertos en la materia reiteran sus prolijas explicaciones y los responsables institucionales abundan en recomendaciones y consejos a los ciudadanos. En los informativos y en los magacines es donde estos últimos tienen cabida y es su protagonismo el que más me interesa, porque es en sus comentarios y en sus propuestas en las que aflora el saber popular, nuestras costumbres más enraizadas, a las que yo les tengo un especial apego, y a través de las cuales me descubro a mí mismo como más real, como más conectado al territorio y a mis iguales.

Está claro que hoy en día si hablamos de calor es inevitable hablar de las tecnologías correspondientes a la climatización. El denominado aire acondicionado se ha convertido en una parte inseparable de nosotros mismos en pleno estío, como desde los años setenta empezaron a no faltar en las cocinas de la mayoría de las casas de este País las neveras domésticas.

PerroPero lo más curioso del caso, y puede que lo más significativo, es que la gente cuando se le pregunta en los programas televisivos y radiofónicos sobre cómo afronta el calor, la mayoría menciona procedimientos y recetas que tienen que ver poco con las recientes tecnologías, procedimientos que podemos considerar como poco modernos. Y así, la gente menciona poco el aire acondicionado que decíamos antes.

Muchos tenemos instalado el aire acondicionado en nuestras casas, de forma y dimensiones muy diferentes. En general, a mí no me gusta utilizarlo. Y aunque parezca anticuado creo que los ventiladores clásicos, de formatos bien diferentes, son mucho más sanos y recomendables. En las ciudades actuales, el aire acondicionado se ha convertido en un auténtico potro de tortura para muchos de nosotros. Las constantes diferencias de temperatura en el deambular sin descanso por la ciudad generan problemas importantes. La tónica general es el exceso de frío, lo cual unido al constante salir, entrar, volver a salir,… de mucho a nada o a poco, y así sucesivamente gran parte del día y de la noche, hace que este procedimiento sea altamente problemático.

BoleaEstá claro que el mundo rural, en parte, continúa siendo más tradicional en las formas de combatir el calor. Muchos conservan las casas de siempre y los patios son espacios refrigerados por la propia Naturaleza. Quien tiene un patio de este tipo es un auténtico privilegiado. No digo ya si además dispone de buena despensa en la que guardar el agua en recipientes de cerámica. El privilegio en este caso es ya todo un lujo.

En las ciudades la despensa, en buena medida, fue sustituida por la nevera. La nevera cumple un excelente papel, pero quienes hemos tenido la suerte de disfrutar del agua fresca contenida en recipientes de cerámica la comparación no cabe ni hacerla. Estamos hablando de tres de los grandes elementos de la casa de siempre: la tinaja, el cántaro y el botijo. Ningún agua mejor que la bebida en botijo de arcilla.

No obstante, y no quiero aguarte la lectura querido amigo de este blog,  soy de los partidarios de beber el agua del tiempo, precisamente cuando más calor hace. Si tienes mucho calor y bebes el agua muy fría, la reacción de tu organismo contradice precisamente lo que intentas evitar… Si tienes mucho calor y bebes agua muy fría, lo que suele suceder es que incrementas el sudor de forma automática, y el contraste con la inevitable realidad circundante te lleva a tener una sensación de mayor incomodo, una sensación más desagradable. Además de otro tipo de consideraciones.

En otro orden de cosas, hablemos de un momento muy especial en los días de máximo calor: La sobremesa. Hace mucho calor, ya hemos comido y llega el momento más crítico del día.

¿Qué hacer?. Mi recomendación para una sobremesa en un día de mucho calor no puede ser más sencilla: Tranquilidad (cada cual que le ponga el nombre que quiera, siesta por ejemplo); nada de aire acondicionado (en todo caso, muy bajo), sí es aceptable un ventilador a no mucha intensidad; y sobre todo, hacer un importante esfuerzo de relajación. Debemos evitar que el calor, el sudor y el agobio nos afecte y nos ponga nerviosos; es lo peor que nos puede pasar. Los animales tienen muy claro como combatir una situación de estas características.

En coherencia con esto yo no recomendaría bajo ningún concepto estar constantemente en la ducha. Cuidado con la humedad producida por el sudor y el contacto con las corrientes. Dando un salto atrás en el tiempo y recordando, pondré como ejemplo de fondo sobre lo que quiero decir, a los labradores de antes: Estaban segando, comían a la hora y echaban la siesta. Los adultos se cubrían con la chaqueta, por mucho calor medioambiental que pudiera hacer… Eran muy precavidos.

LechugasY para terminar, porque por algún lado hay que acabar. Lo he dicho antes, prefiero el agua del tiempo, y cuando puedo, que son muy pocas veces, un refresco casero muy grato al paladar y al estómago, y que refresca. Vaya pues la receta veraniega de turno: Un buen plato de lechuga, lechuga cogida del huerto a primeras horas de la mañana (las siete de la mañana puede ser un momento ideal). Puesta a remojo unos minutos antes de comerla, se prepara en un recipiente amplio con sal, aceite, vinagre y ajo troceado. A lo sumo, pero no más, añadir unas olivas negras. Y cuando te hayas comido tu parte de ensalada (lechuga), que habrás acompañado con una buena parte del aliño, echarás agua fresca en el plato (sí, en el plato) -la cantidad de agua dependerá del gusto de cada cual- y como hemos dicho siempre por esta tierra, te beberás la mezcla a morro. Los más delicados podrán echarlo en un vaso… Ya verá que bueno es este refresco. Eso sí, el vinagre y el aceite tendrán que ser de los de verdad.

Feliz y tranquilo calor.

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