HOY CUMPLO 63 AÑOS. UN CHAVAL, VAMOS.

 

Hoy cumplo 63 años. Y como suele ser muy habitual en el que suscribe esta crónica, me permito el lujo de ir en contra de lo que en muchos casos suele ser un sentir frecuente. Prohibido hablar de años, prohibido plantearse perspectivas de futuro, fuera rollos de salud y a recorrer el sendero.

Hoy me he permitido empezar el día con un acto de rebeldía: me he negado a ponerme el pulsómetro. Dicen que es lo normal, pero yo creo que allí hay gato encerrado. El cuerpo y la mente son quienes han de  dictar las normas, y debe ser uno quien establezca los límites.

Huesca. Hoy hemos bajado a almorzar al Coso. Hacía una temperatura estupenda.

Huesca. Hoy hemos bajado a almorzar al Coso. Hacía una temperatura estupenda.

Haciendo ejercicio, pensaba en algunos de los personajes sobre los que estos últimos días he estado leyendo ciertas cosas. Atención, ¿sabe usted, querido lector de este blog, cuántos años tiene Nuria Espert?. Pues  tiene once años más que yo. Nació en 1935. Y sabe usted, ¿qué ópera está dirigiendo esta gran dama del teatro?. Nada más y nada menos que “Turandot”, en el Liceo de Barcelona, a los 74 años. Si ha seguido estas páginas en los últimos días habrá tenido ocasión de reencontrarse con ese terrible e irrepetible genio llamado Flotats. Setenta años (el Encuentro entre Descartes y Pascal Joven)…

Ayer por la tarde, hablando sobre la campaña de las pasadas elecciones europeas, recordaba en una reunión de mí partido a Felipe González. Recordé su intervención en Zaragoza el pasado 2 de junio. Estuvo mejor que nunca, con mayor perspectiva histórica que nunca, con la experiencia del gran veterano,…  Me llegó a emocionar cuando recordó sus viajes de joven por el norte de Europa, y la existencia de aquellos carteles que colocados en las puertas de algunos establecimientos repetían miserablemente aquello de: “Prohibida la entrada a… y a españoles”. En otro orden de cosas, con lo que más disfrute fue cuando en el momento álgido del mitin dijo aquello de: “Ahora que viajo a donde quiero y digo lo que quiero…”. Pensé para mis adentros: “La que le va a caer a alguno”. Pero no… No sé si es que se le fue el santo al cielo, o simplemente que amagó para luego no resolver… Excelente. Felipe González, 67 años.

Yo nací con la Revolución Francesa. Porque aunque no creo en nada de estas cosas, algo tiene que haber que nos rodea, nos orienta y nos impulsa en el devenir histórico. Siempre he considerado que en la historia del ser humano ha habido una gran revolución, de inmensas consecuencias de las que hoy y durante mucho tiempo más nos beneficiaremos, que fue la Revolución Francesa. Por eso Francia es diferente.  Una gran revolución y dos inmensos procesos revolucionarios: La revolución de la Ciencia y la liberación de la mujer. En todo cuanto he hecho y he mamado existen unas claras raíces de la Revolución Francesa. Lo de la mujer, lo he asumido siempre como normal, como natural. En el devenir sin límites, el futuro es de la Ciencia.

Eso de haber nacido el día en el que se produjo el asalto a la Bastilla en París, imprime carácter. No me preocupa lo que se pueda pensar de esta afirmación, simplemente porque yo no le doy mas importancia. Me gusta y punto. Soy un gran amante del siglo XVIII francés y de los afrancesados españoles. Por cierto, que hablando de Flotats y Espert, deseo citar a dos grandes del teatro español ya fallecidos: Marsillach y Prada, representando a dos grandes personajes: Sade y Marat, uno de los montajes teatrales de los años 70 en España que más influyó en la dinámica política y cultural española de ese momento.

Son las nueve de la mañana y ya me han felicitado bastantes personas. Lo cierto que todas ellas muy próximas a mí. Es agradable que te feliciten, sobre todo porque ello significa que se acuerdan de tí. Me gustaría decir, y pensar, que los demás se acuerdan del día de mi cumpleaños. Pero me temo que no es así, y por eso ya me encargo de ir dejando pistas en el sendero que hagan imposible el no acordarse de mi cumpleaños. Todo es un juego, un juego agradable, simpático.

Éste habrá de ser el momento de decir algo que a mí me parece sensato y fundamental: Lo único que de verdad merece la pena es la relación entre las personas, la relación y el trato a las personas. Ahí es nada… Qué importante y qué difícil a la vez.

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