“EL QUE TIENE PADRINOS SE BAUTIZA”. (De picaresca y corruptelas varias).

 

El que tiene padrinos se bautiza. Éste es un refrán muy antiguo que a pesar del tiempo sigue teniendo vigencia. Era uno de los argumentos que yo escuchaba de niño en las conversaciones de mayores. Me refiero esencialmente a los años 50-60 del siglo pasado. [Me gusta decir mucho esto del siglo pasado porque da la impresión de que haciendo esta referencia temporal te coloques, digamos, en otra galaxia].

Está claro que la lectura literal de la frase hace referencia a que entonces las cosas se tenían que hacer como se tenían que hacer: Las bodas con testigos, las corridas de toros con manolas y los bautizos con padrinos. No como las ocurrencias éstas de ahora de hacer bautizos civiles y otras chanzas diversas.

padrino[1]Pero cuando se utiliza esta expresión la intencionalidad de la misma es otra. Lo que se quiere decir, es que las cosas son más fáciles y accesibles para algunos si se tiene al alcance de los mismos la práctica eficaz del tráfico de influencias. En este año en el que se cumple un lustro de la muerte de Marlon Brando, baste recordar la trilogía de los Padrinos’ de Francis Ford Coppola para visualizar lo mencionado anteriormente: El ritual de acatamiento al Padrino.

Claro que esta última cita ha hecho que me vaya muy lejos, como quien dice que haya meado muy alto. No, no quiero recorrer senderos hacia el pasado, que nos llevarían muy lejos: Desde la presencia aragonesa en el Reino de las dos Sicilias a la fidelidad de los vasallos feudales. Prefiero quedarme en una variable, no mucho más reciente, pero sí mucho más común como son las familias, los grupos tribales y, si lo prefiere usted, las pandillas de interés. Intencionadamente no hago referencia a sectas y similares.

Las personas tendemos a agruparnos principalmente por razones de afectividad y de protección. Esto es bueno. Los grupos surgidos en nuestro contexto occidental hasta hace poco tiempo eran positivos. El manto protector del grupo daba cobijo a muchos y a muchas. Hoy ya empieza a no ser así, de tal manera que muchos sienten el  gélido frío polar de quienes vagan en soledad.

Pero no sólo se da esta variable de agrupamiento. Hoy cada vez más la unión, normalmente de exigua duración, se produce a partir de intereses varios, con frecuencia tendentes al medro social, al oportunismo coyuntural entorno al poder existente en cada momento y, también, al posicionamiento político, que no podía ser una excepción.

AvesLos hay que son hábiles maestros y maestras a la hora de ubicarse en posicionamientos estratégicos multi-coyunturales. Los hay que son hábiles para moverse en las sombras tangenciales, estando pero sin estar, fieles -cuando no debieran ser fieles sino leales- y dispuestos a la traición y al travestismo político -en realidad no llegan a ser ni meros tránsfugas-, en una palabra, a una sinvergonzonería arropada de vagancia y oportunismo.

El ámbito más apropiado y deseado por muchos de los mencionados es la pandilla, el grupo amplio de amigos y de amigas. Para ellos fuera de la pandilla sólo existe el vacío. El vacío porque nada son capaces de ser ni de alcanzar por su propia voluntad y esfuerzo, y sobre todo por su propio peso y entidad. Dejando claro que como aves migratorias, fieles únicamente a su interés personal, abandonan el grupo cuando llega la sequía y se lanzan a la búsqueda de nuevos amigos protectores que les faciliten cobijo, yantar y demás.

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