“GRACIAS, MISTER WILDER”.

 

Es verdad que la amplia oferta de programación televisiva en un país como España te permite poder encontrar algo que te apetezca y te contamine poco. Ésta es una decisión que tomé hace muchos años, y es la de mantener fijo un canal, el digital 47, TCM. A partir de allí, cuando me apetece pongo la televisión y aparece en pantalla alguna película clásica. O documental sobre cine. Éste es el caso del documental titulado “Gracias, mister Wilder“, una muy larga entrevista a Fernando Trueba.

Trueba-Wilder

Trueba-Wilder

Me tropecé con el tándem Wilder-Trueba por casualidad, y como si de un animal de presa se tratara, mantuve con fuerza el bocado sobre tan suculento manjar. Oír hablar a Fernando Trueba es un placer, sobre todo porque siendo una persona muy capaz e inteligente, sabe expresar sus ideas de la forma más sencilla y atractiva. Hace ameno lo que cuenta. Te recomiendo mucho este documental. Aprenderás disfrutando [perdóname el atrevimiento de la expresión]. Pero más me tendrás que perdonar que cuente cómo termina el documental.

Habla Fernando Trueba. Va desgranando con sabiduría y estilo la filmografía de Billy Wilder. Cuenta como un día le preguntó Trueba a Wilder por qué no acababa de desarrollar un esquema de guión sobre un tal Pujol, un peculiar artista catalán de la transición el siglo XIX al XX que triunfó en París interpretando composiciones musicales a base de utilizar como recurso principal los pedos. Con una increible habilidad pedía [de peder, perdón] al tiempo que entretenía al público parisino, glamuroso y exigente donde los haya. Wilder, hombre socarrón por excelencia, le contestó a Fernando Trueba: “No, no, a estas alturas ya no. Imagínese usted los titulares de la prensa de mañana. Todos sin excepción iban a titular su columna con un ‘Billy Wilder se despide con un pedo”. Muy a lo Rafael Azcona, que por cierto, Trueba también lo cita.

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