LA AMPLIACIÓN DE UN AULARIO EN EL COLEGIO PÍO XII A COMIENZOS DE LOS AÑOS NOVENTA DE LA PASADA DÉCADA. (II).

 

En el curso escolar 1959-60 comenzó a funcionar el Colegio Público Pío XII de Huesca. Por ello en este año 2009 hemos celebrado el cincuenta aniversario de su fundación. Y aunque el aniversario en cuanto tal ya se ha terminado (un escrito mío se publicaba, junto con otros, en un libro editado por el Colegio y dado a conocer el pasado día 18 de junio), continuaré publicando otros escritos que tengan que ver con el Barrio del Perpetuo Socorro y con el Colegio: Desde escritos que tengan que ver con su origen, evolución y cometido, a otros centrados especialmente en pequeñas anécdotas que reflejen momentos concretos de su riquísima intrahistoria.

Pues bien, comenzaré por una de las muchas pinceladas de la pequeña historia del Centro que viví como Director Provincial de Educación, creo recordar que en el año 1991. Por allí.

Era entonces directora del Colegio Pío XII Doña Carmen Mallada. Carmen Mallada era una maestra veterana, excelente profesional, muy volcada en su papel de dirección. Como describiré en otros escritos, la comunidad educativa del Pío XII siempre se ha caracterizado por su decidido compromiso educativo y social. Y al frente de dicha comunidad, los equipos directivos han ejercido una función muy positiva con el objetivo de alcanzar las metas del mencionado compromiso, en estrecha relación con la complejidad de la realidad educativa y social que profesionalmente afrontaban.

Como decía, Carmen Mallada era la directora del Pío XII y un día vino a comentarme  a la Dirección Provincial algunas necesidades del Centro. El edificio se les quedaba pequeño y habían pensado en ampliar una de las alas del mismo, la que da al lateral de la calle Valencia. Ellos, el espacio lo denominaban El Aulario.

Fue lo primero que me explicó. Traía un plano de la zona  del patio de recreo y del lateral mencionado. Y habían hecho un cálculo que consideraban aproximado sobre lo que podía costar la mencionada ampliación. Habían hecho un planteamiento funcional y concluyeron que la labor podía oscilar en un coste aproximado de tres o cuatro millones de pesetas. Todavía no se había llegado al euro, si bien ya formábamos parte de la Unión Europea.

Carmen puso toda su capacidad de convicción para sacar adelante la propuesta de la comunidad educativa. Yo por ese entonces ya tenía alguna experiencia en cuestiones de obras y de cálculo económico de las mismas. Al final de la reunión, le aseguré que íbamos a estudiar la propuesta y la pasé a la Unidad Técnica de Construcciones, que era la encargada de estos menesteres.

Al cabo de unas pocas semanas llamé a la directora para comentarle las líneas generales de la obra que se haría, dando respuesta así a la petición del Centro. En la reunión que mantuvimos analizamos el proyecto básico y, lógicamente, comentamos el montante económico que según la valoración de los técnicos de la Dirección Provincial costaría aproximadamente dicha obra. Y lo que según el proyecto básico costaría la obra aproximadamente eran 34 millones de pesetas.

Como comprenderá, querido lector de este blog, este dato lo reservé para el final porque además de ser importante tenía su gracia. Al principio de este escrito he comentado que el cálculo que el Centro había hecho sobre la inversión oscilaba entre los 3 ó 4 millones de pesetas: Tres o cuatro. Resultaron ser treinta y cuatro.

Yo me sonreía primero por el hecho en sí y luego porque la coincidencia de guarismos me recordaba una promesa electoral del Partido Socialista Obrero Español en las Elecciones Generales del año 1982. Aquellas en las que los socialistas prometimos crear ochocientos mil puestos de trabajo. Luego no fue así, y muchos bromeaban diciendo que la promesa no habían sido ochocientos mil puestos de trabajo, sino ochocientos o mil.

 Bromas a parte, la ampliación terminó siendo una realidad, en un colegio que merece que se le apoye en lo que necesite.

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