JOSÉ MARÍA ARROJO: FILÓSOFO Y MILITANTE SOCIALISTA. Y POR ENCIMA DE TODO, AMIGO.

 

Ayer por la noche, sábado 27 de junio, estuvimos despidiendo a José María Arrojo un grupo de amigos, todos ellos compañeros socialistas de la Agrupación Local de Huesca. José María Arrojo y su mujer, María José,  profesora del Instituto Sierra de Guara de Huesca se vuelven a su tierra de origen, a Castilla-León, más en concreto a Ciudad Rodrigo. Llegaron al Altoaragón a comienzos de los años 90 del pasado siglo XX.

José María Arrojo es un pensador, un humanista íntegramente comprometido con las causas de los ciudadanos. Catedrático de Filosofía, jubilado, es un amante de la libertad y de la Democracia, que pone por encima de todo los valores colectivos e individuales. Su gran causa es la defensa integral de los derechos de los ciudadanos y ciudadanas. Y además es socialista, pero un socialista al servicio de los demás. Yo así lo veo.

De izquierda a derecha: Michaela, Vicente, Sebastián, Pedro, Carmen L., Carmen R., Fernando, José María, Joaquín, Marisa, Merche, Pablo (Arrojo), Guillermo y Amalia. Más tarde llegaría José Manuel Ballarín. Fotografía: Juanjo Bona.

De izquierda a derecha: Michaela, Vicente, Sebastián, Pedro, Carmen L., Carmen R., Fernando, José María, Joaquín, Marisa, Merche, Pablo (Arrojo), Guillermo y Amalia. Más tarde llegaría José Manuel Ballarín. Fotografía: Juanjo Bona.

No recuerdo bien cuando empezamos a tener una relación personal José María Arrojo y yo. Pudo serlo como compañeros militantes, pero probablemente más en mi condición de ex Director Provincial de Educación de la provincia de Huesca. Él a su vez había sido también Director Provincial de Cultura de la ciudad de Melilla. Educación y Cultura, y los dos Catedráticos, él de Filosofía, como ya he dicho, y yo de Geografía e Historia. Es seguro que en ese amplio campo de intersección de coincidencias terminó por producirse un encuentro más directo, más personal. En la recta final de los 90 se sumó a esta relación el compañero y amigo Joaquín Lizana. Recuérdese que Joaquín Lizana sería Concejal conmigo en el mandato 2003/2007 en el Ayuntamiento de Huesca.

Pero en el momento en el que se produce entre José María y yo el mayor encuentro, al que se sumaría pronto Joaquín, fue el período de las denominadas Elecciones Primarias en el Partido Socialista, de cara a encabezar la lista municipal socialista al Ayuntamiento de Huesca para el año 1999. Las Primarias tuvieron lugar en el mes de junio de 1998, y desde ese mismo verano se puso en marcha todo el proceso de preparación de las próximas Elecciones, a celebrar el 13 de junio de 1999.

Fue pues casi un año el que estuvimos los tres juntos, con otros compañeros y compañeras, trabajando en el mencionado cometido. José María Arrojo fue mi gran apoyo para incardinar todo un programa electoral, un amplio campo de contenidos, en el común denominador de los valores. Es fácil programar los contenidos, no así tanto darles sentido político, razón de ser social y, consecuentemente, esencia socialista. En definitiva, el por qué y el para qué.

Tuve la suerte de contar con José María Arrojo en esos primeros momentos. Aunque yo ya tenía bastante experiencia política, en cambio era la primera vez que iba a afrontar la máxima responsabilidad de gobernar una ciudad. Este cometido no era cualquier cosa, no era un cometido sectorial, una parte más o menos compleja de la realidad. Aquí la responsabilidad era, y es, global. Un Alcalde es Alcalde de tod@s y de todo, lo es de la ciudad en su realidad global. Y en la elaboración de la reflexión a este respecto, y de la concreción de la misma en un discurso nítido, sencillo y asumible, necesitaba ayuda. Y como he dicho, tuve suerte, allí estaba un filósofo, José María, y también, un Humanista y Egiptólogo, Joaquín. Y yo.

Fernando Elboj, José María Arrojo y Joaquín Lizana.

Fernando Elboj, José María Arrojo y Joaquín Lizana.

En otro orden de cosas, pero siempre en la misma línea, José María Arrojo ha sido durante todos estos últimos años un militante socialista activo. Ha colaborado reiteradamente en las actividades de la Agrupación Socialista Local y de forma muy especial en cuestiones referentes a la Tercera Edad. Por encima de todo, José María Arrojo es un referente para todos nosotros. A los más jóvenes les llama la atención su dedicación y su discurso. Es un hombre que escucha, que le da una gran importancia al lenguaje, a la palabra. Al diálogo y a la palabra. Me recuerda mucho a ese nuevo Ministro y ex Rector de la Complutense, Ángel Gabilondo. A pesar de sus años, no tiene pereza alguna. Está siempre allí donde hay un foro de debate. Siempre dispuesto a ayudar a aquellos que recurran a su experiencia y a su consejo. José María Arrojo no tiene pereza para escribir. Ha sido colaborador de Diario del Altoaragón en todos estos últimos años. Está constantemente pendiente de la actualidad ante la que reacciona con criterio y convicción. Su compromiso con las causas descritas al principio de este escrito es permanente.

Ahora se nos van allí de donde proceden. José María de Astorga, y María José de Ciudad Rodrigo. Vuelven a su Castilla de origen. Pero esto no es más que una mera circunstancia. Su paso por la ciudad de Huesca ha dejado amigos y un claro ejemplo de lo que debe ser un intelectual comprometido. Y lo que debe ser también un militante socialista. Ayer cenamos un grupo de compañeros y amigos para despedirlos. Las fotos allí están. Hablan por sí solas.

HASTA LA PRÓXIMA.

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