UNA EUSKADI PARA TODOS, Por Patxi López, Lehendakari del Gobierno Vasco.

 

Nueva etapa política en el País Vasco

Euskadi inicia estos días una nueva etapa. Una etapa en la que todos nos jugamos mucho. No nos faltan retos colectivos y como lehendakari estoy decidido a afrontarlos desde el primer día con ilusión y con energías renovadas. La paz, la convivencia, superar la crisis económica, invertir en talento y conocimiento, y avanzar hacia un modelo de desarrollo sostenible pensando en las generaciones futuras son metas por las que merece la pena luchar.

El Gobierno que presido quiere sacar adelante un proyecto de cambio que haga visible la Euskadi ciudadana, la Euskadi de la igualdad y del pluralismo, la Euskadi del diálogo y del acuerdo. La Euskadi que integra a todos y no excluye a nadie. Un país unido en defensa de sus libertades y en contra del terrorismo totalitario; que se pone de acuerdo, con diálogo político y social, para salir de la crisis económica; que refuerza por consenso su autogobierno para ponerlo al servicio del bienestar de la sociedad vasca.

Patxi López (en el centro), con los Consejeros de su Gobierno, el día 9 de mayo tras la toma de posesión.

Patxi López (en el centro), con los Consejeros de su Gobierno, el día 9 de mayo tras la toma de posesión.

Ése es el país en el que yo he creído siempre y por el que he trabajado a lo largo de toda mi trayectoria política. Y es el país en el que cree, igualmente, una mayoría de la sociedad vasca, que quiere cerrar un ciclo político caracterizado por las dinámicas de frentes y trincheras, para abrir un nuevo tiempo en el que las prioridades del Gobierno estén allí donde están las prioridades de la ciudadanía.

Mi propósito es dejar atrás las políticas frentistas y superar, con pedagogía democrática, las secuelas de totalitarismo que nos ha legado la práctica terrorista de ETA. Trabajaré sin descanso para ver, más temprano que tarde, el final de la violencia terrorista y para acompañarlo con la necesaria deslegitimación política y social del terrorismo y de los falsos argumentos en que algunos han basado el uso político de la violencia en este país durante años.

También estamos ante el reto de dar un nuevo impulso a nuestro marco de convivencia, tantos años estancado por falta de acuerdo político. Prometí mi cargo sobre un ejemplar del Estatuto de Autonomía y desde el primer día voy a trabajar para revitalizarlo, porque ha sido, y sigue siendo, el punto de encuentro necesario que requiere el especial pluralismo de Euskadi. El elemento indispensable de vertebración y de convivencia democrática y generador de un consenso básico sin precedentes. Por eso yo voy a reafirmar el valor del Estatuto como marco de convivencia democrática. Porque en el Estatuto, en el pacto estatutario, cabemos todos. Decía Fernando Buesa que “hay que construir un país para todos, en el que los sentimientos de identidad nacional o cultural no resulten ser categorías políticas, porque todos pueden expresar los suyos con libertad. Un país en el que la única categoría política que confiere derechos y obligaciones sea la ciudadanía, que no distingue ni discrimina a nadie por razón de sexo, raza, religión, opiniones políticas, identidades nacionales o culturales, ni sentimientos”. Esa es la Euskadi del Estatuto y esa es la Euskadi por la que yo voy a trabajar.

Hacer frente a la crisis es también tarea de todos. Mi Gobierno quiere hacer un diagnóstico compartido con los agentes sociales del que podamos extraer las claves de nuestra actuación en materia económica en los próximos años. Entretanto, y de manera inmediata, tomaré medidas para facilitar la financiación de empresas y familias, aumentar las inversiones en infraestructuras y evitar el desplome de la demanda interna y del empleo. En abril, el número de parados en las oficinas vascas del Inem superó las 122.000 personas. Entre nosotros se están produciendo ya dramas personales y familiares derivados de la pérdida de empleo y de recursos económicos que deben y van a ser atendidos. Nadie se va a quedar en la estacada.

Pero la crisis es también una oportunidad para activar las palancas que nos permitan ganar el futuro. Es ahora cuando toca invertir en talento y en conocimiento, e intensificar la apuesta por la I+D+i para aumentar la productividad de las empresas y lograr nuevos productos con un mayor valor añadido. Esa promoción de la innovación ha de estar ligada a una mejor gestión y ejecución de la I+D, a un sistema universitario fuerte y de calidad, a una red de organismos públicos y centros privados de investigación y a un entorno social más proclive a la actividad científica, a la innovación y al espíritu emprendedor.

Este es el reto. Hacer que los diferentes sentimientos de pertenencia de quienes componemos la sociedad vasca convivan compartiendo un proyecto de país, cuyo futuro construyamos entre todos. Como Josu Jon Imaz, yo también “creo en una Euskadi en la que la voluntad democrática de sus ciudadanos sea la base de la mutua convivencia y en la que los acuerdos amplios entre diferentes sirvan para hacer frente a los retos de futuro. Un país pensando en nuestras hijas e hijos, en el que encuentren las mejores oportunidades para desarrollarse como personas en su integridad”. Por esa Euskadi voy a trabajar sin descanso y con ilusión. Euskadi se lo merece.

[CITA. EL PAÍS. “Una Euskadi para todos”, por Patxi López. 10.05.09]

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