LA MURALLA DE HUESCA. MÁS ALLÁ DE UN COMPROMISO POLÍTICO.

 

Los políticos hacemos muchas promesas. Luego, unas se pueden cumplir y otras no. A su vez, no todos los compromisos tienen la misma significación para quienes los hacemos. En mi caso sí los ha habido con una componente muy especial por razones profesionales, de formación, de historial personal, etcétera. La recuperación de la Muralla de Huesca ha sido uno de ellos.

Pero no lo ha sido sólo por el valor en sí de este excelente bien patrimonial, que por supuesto también, así como por los intereses legítimos de los propietarios del entorno, sino también porque cuando en los años noventa volví a mi Instituto, el Instituto Ramón y Cajal, inicié un posicionamiento muy claro a favor de darle prioridad a la recuperación de nuestra Muralla y de su entorno. Hice muy mío el compromiso.

En una de tantas clases prácticas a lo largo y ancho de la ciudad visité la Muralla con mis alumn@s y, muy consciente de lo que decía, hice una crítica sobre el estado en el que se encontraba la Muralla y en el sentido de que no había derecho a que la Muralla musulmana (y antes romana) de Huesca, una de las más interesantes de España, estuviera tan abandonada como lo estaba.

Huesca. Muralla. Fragmento recién restaurado.

Huesca. Muralla. Fragmento recién restaurado.

Era una crítica lógica, expresada en el contexto de una actividad escolar, pero muy consciente de que al decirlo,  en el futuro mis palabras se entenderían mucho más allá de lo que pueda representar un comentario académico. Siempre he mantenido (lo cual interesadamente alguien ha querido interpretar con torcimiento) que como político  soy un corredor de fondo y, por tanto, un resistente. Y en coherencia con ello lo que dijera en un contexto académico en algún momento se me recordaría después en otros momentos similares.

Y así, cuando, tras dos procesos electorales, el primero las elecciones primarias en mi Partido; el segundo, las correspondientes elecciones municipales, llegué al Ayuntamiento en julio de 1999, me di cuenta de que las cosas no eran tan fáciles como me había podido parecer. También era natural. Como se suele decir, a pesar de las buenas intenciones, es muy fácil ver los toros desde la barrera y/o desde los papeles. Ya no digamos desde los mentideros de todo tipo.

Pero lo cierto era que la Muralla estaba allí, cada vez peor, y que lo principal, y urgente, era proceder a la restauración de la Muralla y a la transformación del entorno urbanístico. Recordaré, para que las cosas estén claramente en su sitio, que cuando soy elegido Alcalde en el año 1999, el Ayuntamiento venía trabajando desde comienzo de los años ochenta en todas estas cuestiones.

Pero volviendo atrás, a la idea motriz que ha motivado este escrito, subrayaré que cuando un profesor hace una declaración (según que ideas se expresen, los conceptos se convierten en declaraciones, con frecuencia solemnes) lo que está haciendo es adquirir un compromiso ante quienes más serio y riguroso debe ser:  ante sus alumnos y sus alumnas. Fundamentalmente por deontología profesional. Los alumn@s siempre recordamos lo que nos han dicho nuestros profesores y profesoras, pase el tiempo que pase.

Y cuando, durante todos estos últimos años, yo pasaba por delante de la Muralla, me acordaba de lo que un buen día, recorriendo y estudiando el Casco Antiguo de la ciudad, les comenté a mis alumn@s sobre la  misma.

 

 

NOTA:  [Hoy en día estamos avanzando de forma importante en su recuperación urbanística y arqueológica. Estamos interviniendo el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Huesca. El Ayuntamiento aplicando en la mencionada zona recursos del ARCHH, del FEDER y del Fondo Estatal de Inversión Local.] 

 

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