SOBRE HACER AGUAS MAYORES Y MENORES: DE LA BICICLETA….. A LA NAVE ESPACIAL.

 

Todos nos preguntamos alguna vez cómo defecan u orinan (es decir, cuando se hacen aguas mayores y menores) determinados profesionales en pleno cumplimiento de tareas. Por ejemplo un torero. Por ejemplo un ciclista. Por ejemplo un astronauta.

En principio, hacerlo no parece fácil, y en cualquier caso lo que se sugiere es una amplio repertorio de posibilidades. Desde las más lógicas pero inviables en sí, por estar en plena faena (faena profesional se entiende), a las más estrambóticas, producto de la imaginación y de la falta de experiencia.

ciclismoY es que, el que más y el que menos tiene la experiencia de haber ido en bicicleta y de pronto entrarle unos buenos retorcijones de tripas y tener que dejar la bicicleta deprisa y corriendo para evitar  el correspondiente desastre. Pero claro, uno o iba solo o iba acompañado de algún amigo, y esto no es lo mismo que ir en un pelotón, seguido de cantidad de cámaras de televisión, por tierra y por aire, y tener que resolver con urgencia la situación de la que hablamos.

Cuando uno ve a los astronautas embozados en esos trajes tan herméticos le surgen cantidad de preguntas sobre cómo defecan y/o miccionan. En una palabra, cuando hacen aguas mayores y menores. Recuerdo que cuando vino a Huesca Miguel López Alegría, invitado por la Agrupación Astronómica oscense, habló de estas cosas con simpatía y cierta complicidad. Estuvo bien, y por lo menos en esta cuestión comprobamos que los astronautas son humanos.

aseo-espacialDigo humanos porque para lanzarse al espacio en una nave, a parte de mucha preparación, hay que estar hecho de una pasta especial. Seguro que en el futuro subiremos a las naves espaciales como si cogiéramos el autobús de ahora. Pero eso será dentro de unas décadas. Hoy por hoy hay que echarle muchos arrestos.

En cualquier caso les comentaré que la información que hemos encontrado en internet sobre esta cuestión de los astronautas desmitifica bastante la operación de referencia.

Cuando se leen las indicaciones correspondientes, como si se tratara del prospecto de un fármaco o las instrucciones de un electrodoméstico, uno se lleva una cierta decepción porque después de todo, el acto de defecar-miccionar en una nave espacial no es tan diferente de cuando lo hacemos en un váter convencional en nuestra casa o en la oficina. Porque, a fin de cuentas,  en nuestros inodoros también se producen incidentes molestos, que pueden terminar produciendo tensiones significativas en el seno del grupo, como cuando aparecen la tapa del váter y el entorno del mismo salpicados.

Cuentan los más expertos en conflictos de separación matrimonial (léase aquí en Estados Unidos de Norteamérica) que una de las causas claves aducidas en las separaciones y divorcios allende los mares es ésta del salpicado. En conclusión, la mejor solución, como dice un amigo mío, es mear todos sentados.

Sobre los toreros, la verdad es que a estas alturas del escrito, no se me ocurre nada que decir.

Sólo se me ocurre añadir que, como hemos comentado al finalizar este escrito, nunca se nos hubiera ocurrido pensar que terminaríamos escribiendo sobre los váteres en el espacio. Empezamos a comprender como se generan las habilidades en los columnistas diarios. Les sugerimos que lo prueben ustedes también.

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