SHAKESPEARE SIN PENDIENTE.

 

William Shakespeare

William Shakespeare

El lunes, Stanley Wells presentó en Londres un retrato que, afirmó, es el único que se le hizo a William Shakespeare en vida. La obra forma parte desde hace tres siglos de la colección de una familia aristocrática. Shakespeare posó con 46 años, y el cuadro lo presenta con rasgos afilados, mirada lánguida, sin el arete en la oreja de su retrato más célebre, barba rojiza y con los labios pasados de carmín y las mejillas con exceso de colorete. El profesor Wells, que es jefe de la cátedra de estudios de Shakespeare en la Universidad de Birmingham, defiende que, tras realizar una serie de pruebas “circunstanciales”, aunque también “aplastantes”, no existe ninguna duda: es él.

Su argumento más potente es el siguiente: el caballero del retrato es sin duda un hombre rico, y Shakespeare, a esa edad, vivía ya retirado en una gran casa de su Stratford-upon-Avon después de haber hecho mucho dinero en Londres con una compañía de teatro.

De ese Shakespeare, el histórico, que murió seis años después de haber posado para este retrato recién descubierto, se sabe tan poco que ni siquiera hay muchas garantías de que fuera el autor de las obras de Shakespeare, el monstruo de la literatura. Nació en Stratford en 1564 y murió allí en 1616. Entre una fecha y otra, se sabe que se fue a Londres a hacer fortuna y que allí, hacia 1593-94, compró una compañía de actores, que hizo célebres algunas de las obras que después se le atribuyeron. En el meticuloso testamento que escribió antes de morir (ya se dedicaba al comercio de granos), no se refiere que escribiera libro alguno, y se sabe que nunca tuvo formación académica y que sus hijas eran analfabetas. Ese hombre es del que se ha dicho que escribió Hamlet.

Alex Cobbe, restaurador de profesión, vio en una exposición el retrato de Shakespeare atribuido a Cornelius Johnson y se acordó de un retrato que su familia tenía en el que aparecía el político y marino sir Walter Raleigh. Stanley Wells le ha ayudado a demostrar que no, que el que aparece allí es en realidad Shakespeare. Todo resulta muy chapucero, pero es una excelente publicidad para el libro que han escrito y donde cuentan su gran descubrimiento. Sobre el verdadero autor de Hamlet, no hay nuevas noticias.

[CITA. EL PAÍS. Opinión.  EL ACENTO. 11-03-2009].

Opinión del autor del blog: Pues, aunque el mencionado retrato sea verdadero, que parece que es poco probable, para mí Shakespeare sin pendiente no es Shakespeare.  Por tanto, la nueva versión no me interesa. Es lo mismo que de pronto alguien saliera diciendo que ha encontrado una nueva versión del retrato de “El Caballero con la mano en el pecho”, de El Greco, en versión con dos manos. ¿Qué añadiría esta cuestión a la identificación del personaje?. ¿Por eso se volatilizaría la posibilidad de que fuera Cervantes?. Pues no lo sé, ni me interesa. Lo que sí sé es que para mí Shakespeare es como nos dicen que ha sido siempre, y que lleva pendiente. Y que el Caballero con la mano en el pecho puede ser Cervantes, y yo cada vez que digo lo primero, pienso en lo segundo. Por tanto, qué más da, si en lo que a lo creativo se refiere nunca es lo que el autor dice que es, si no lo que cada cual imagina que es. Es más, a veces los autores dicen que sus obras reflejan equis cosas, a base de oír preguntarles sobre determinadas cuestiones y de sugerirles determinadas interpretaciones. Más de un autor lo confiesa. Y cuando no, se lo inventan. Como el entrañable y siempre mentiroso Federico Fellini. El problema de los mentirosos creativos es que a base de inventar terminan por no saber cuando dicen la verdad y cuando dicen la mentira. Aunque de esto último no están exentos los políticos, a los que se nos puede llamar de muchas maneras, pero pocas veces creativos… Bueno, y me voy a comer, que se hace la hora. 

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