EL CHIMPANCE QUE FABRICA SU PROPIO ARSENAL.

 

Un simio almacena y talla piedras para arrojarlas a los humanos, demostrando capacidad para planificar el futuro 

Santino no hace honor a su nombre. Este chimpancé de 30 años lleva un decenio trayendo de cabeza a los cuidadores del zoo de Furuvik, en Suecia. El motivo, más que una costumbre curiosa, es un rasgo de comportamiento hasta ahora inédito en su especie. Como otros simios, Santino arroja piedras a los visitantes. Pero a diferencia de otros, es capaz de trabajarlas y almacenarlas con tranquila premeditación para luego lanzarlas con gran despliegue de agresividad a los incautos humanos.

Santino, en su recinto del parque zoológico de Furuvik.

Santino, en su recinto del parque zoológico de Furuvik.

Lo que convierte la anécdota en ciencia es su paso por el tamiz de una publicación rigurosa como Current Biology. El primatólogo de la Universidad sueca de Lund, Mathias Osvath, recogió, valoró y contrastó la información, a la que unió sus propias observaciones. Santino, macho dominante de un clan de chimpancés que ocupa una isla artificial en la instalación del parque, recolecta piedras del lecho del foso y las apila en montones a lo largo de la orilla que mira a los visitantes. Esto lo hace antes de la apertura del parque. Según Osvath, la separación entre los momentos de acopio y de ataque, así como los distintos estados de ánimo en ambos casos, indican una “planificación del futuro”.

Visión de futuro

El estudio no es el primero que muestra esta visión de futuro en los grandes simios. El primatólogo catalán del Instituto Max Planck, Josep Call, fue pionero en 2006 al publicar en Science que bonobos y orangutanes guardan herramientas para uso futuro. Call explica a Público que “en 2008 se confirmó en chimpancés, algo que ya esperábamos”. El uso de piedras como proyectiles es algo que el propio Call ha observado anteriormente en el zoo de Barcelona. “Lo realmente novedoso en el estudio de Osvath es la fabricación”. El sueco relata en el estudio cómo Santino pasó de cosechar piedras del foso a trabajar su propia munición: golpea el hormigón para detectar dónde suena a hueco y aprovecha las fisuras para arrancar bloques que esculpe en forma de discos.

“Es una muestra más de la plasticidad del sistema nervioso complejo de los simios”, dice Call. “Existen capacidades latentes porque no ha surgido la necesidad de emplearlas, pero que pueden desarrollarse si aparecen las condiciones”, añade el científico. Tanto Call como Osvath creen que este tipo de comportamiento puede manifestarse también en la naturaleza. Osvath apunta que “los chimpancés salvajes deberían ser mejores planificando, porque quizá lo necesiten para sobrevivir. Los del zoo no se enfrentan a los peligros de la selva”. Call valora cómo el trabajo de Osvath “añade los datos de observación a los experimentales” y confía en que nuevas observaciones confirmen las ya disponibles: “Es de esperar que comiencen a aflorar datos de otros zoos”.

[CITA. PÚBLICO. “El chimpance que fabrica su propio arsenal”, por Javier Yanes. 10/03/2009].

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