LAS CUENTAS DE OBAMA. EL DEBATE NO HA HECHO SINO COMENZAR.

 

El ambicioso primer Presupuesto del presidente establece nuevas prioridades para EE UU

obama_juramento1 El borrador de Presupuesto que ha presentado Barack Obama no representa únicamente una nueva agenda de prioridades, como sucede en todos los cambios de presidencias, sino que constituye un auténtico cambio de rumbo en la política estadounidense. El destino de esos 3,6 billones de dólares presupuestados producirá el cambio más profundo de los últimos 30 años: aumento de las infraestructuras, universalización de la sanidad, potenciación de la educación y desplazamiento hacia energías alternativas son los grandes vectores con los que se compensará el desplome sin precedentes de la economía de EE UU (que en el último trimestre de 2008 ha conocido su mayor contracción del PIB en 26 años) y acelerar la transición hacia un modelo más moderno y sostenible.

Son unos presupuestos muy ambiciosos, que diseñan un modelo de sociedad más próximo al europeo que al mantenido por EE UU en las tres últimas décadas. Y quizás también muy optimistas en su asunción de que el gigantesco déficit actual, 1,75 billones de dólares, se podrá reducir a poco más de medio billón al final de los cuatro años de mandato. A Obama hay que agradecerle que intente dejar atrás esa era de “profunda irresponsabilidad” en todos los ámbitos de la acción de gobierno. Y también que quiera cumplir sus promesas fundamentales de campaña. Otra cosa es que lo permita la alarmante senda de la economía estadounidense.

Obama asegura que su borrador presupuestario es un primer paso para salvar millones de empleos y cimentar un crecimiento real. De momento, tiene la virtud de romper con el pasado en aspectos tan relevantes como desplazar el gasto bélico hacia otros destinos mucho más productivos, o pretender que los ciudadanos con menor renta y riqueza sean los que menos soporten el gasto. Aumentar los impuestos a las familias con ingresos superiores a 250.000 dólares es absolutamente razonable. Como lo es la promesa de retirar de Irak la mayoría de las tropas estadounidenses antes de que finalice 2010.

La prueba de fuego será la credibilidad del conjunto. El presidente ha sugerido que necesitará más dinero que el ya autorizado por el Congreso para sanear bancos. Pero permanecen en el limbo cuestiones fundamentales, por ejemplo sobre la multimillonaria reforma de la sanidad. Presumiblemente, los republicanos no correrán a apoyar el primer Presupuesto de Obama. El debate no ha hecho sino comenzar.

 [CITA. EL PAÍS  –  Opinión – 28-02-2009].

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: