REFLEXIONES SOBRE EL DEPÓSITO DEL AGUA SITUADO EN PLENO CASCO ANTIGUO DE LA CIUDAD DE HUESCA. (II).

 

Al igual que a la Muralla, al depósito del agua también le ha llegado su hora. Le suena, ¿verdad?. Continuamos.

Cuando llegué al Ayuntamiento en 1999, el depósito del agua de Huesca, situado en el patio posterior del ya entonces antiguo Seminario Diocesano, comenzó a convertirse en una cierta obsesión para mí. Hasta ese momento, el Depósito venía  a ser una especie de marmotreto, anclado en pleno Casco Histórico, resultándome abiertamente antiestético. No me gustaba, pero tampoco me preocupaba. No era en ningún sentido una prioridad, había otras cosas más importantes y urgentes en las que pensar.

El Depósito del agua se construyó hace poco más de medio siglo en pleno Casco Antiguo. Y si el Casco Antiguo se fue progresivamente deteriorando a partir de los años sesenta-setenta, y siendo abandonado por sus residentes para trasladarse a las partes nuevas de la ciudad, la imponente presencia matérica y visual del Depósito contribuyó a darle una imagen más compleja y difícil de interiorizar, como un elemento simbólico propio.

Huesca. Desde la Calle San Juan Bosco, atravesando la Muralla, la Calle Pedro IV y el Grupo Madre Pilar, aparece la copa del Depósito del agua.

Huesca. Desde la Calle San Juan Bosco, atravesando la Muralla, la Calle Pedro IV y el Grupo Madre Pilar, emerge poderoso el Depósito del agua.

El hormigón del Depósito casaba con dificultad con la arenisca de los edificios más nobles y del ladrillo más convencional. En general, a nadie le gustaba el Depósito. Se aceptaba por razones evidentes de provisión de agua, pero poco a poco se fue cuestionando y se fueron haciendo propuestas que transformaran y flexibilizaran su cara más adusta.

Hasta aquí el problema no dejaba de ser una cuestión de estética, de equilibrio paisajístico y en definitiva de integración de elementos tan dispares como los existentes en toda esta parte de la ciudad, en tan abierta competición con la Catedral, el Ayuntamiento, el antiguo Seminario Diocesano, el Museo Histórico, la propia Muralla,… y el Depósito. O tal vez todos con todos. Sabía que la hora de decidir en serio llegaría cuando se empezara a restaurar la Muralla (¡pobre Muralla!). Como así está siendo.

Pero, ¿qué hacer con el Depósito?. Para empezar la pregunta tenía que ser una pregunta estrictamente técnica. El Depósito almacenaba agua y contribuía algo a afrontar la cuestión de la presión del agua en la ciudad. ¿Era imprescindible mantener el Depósito?. ¿Se podía suprimir el Depósito del agua?.

La respuesta era que la supresión del Depósito generaría importantes incertidumbres en el servicio del agua en la ciudad y que no se veía prudente hacerlo. En cualquier caso sería necesario el disponer de un depósito regulador, que evitara entre otras cosas la pérdida de agua.

Ese depósito regulador (o de cola) llegaría antes de lo que se pensaba y de forma traumática, con la sequía del año 2005. Con la crisis del agua. El depósito regulador se ubicó en las Lomas de Cillas.

Con el desarrollo de la Plataforma Logístico-Industrial de Huesca Sur (PLHUS) surgiría otra iniciativa de suministro y regulación de agua: El depósito de PLHUS. Proyecto de construcción ya realizado.

En consecuencia, la existencia de dos depósitos de agua nuevos (Lomas de Cillas y PLHUS) darán una dimensión nueva a la realidad del agua en la ciudad de Huesca y en su entorno. Ahora ya se puede hablar de otra manera sobre la necesidad y conveniencia de mantener el depósito del Seminario. ¿Es necesario?. ¿Se puede suprimir?. ¿Se le puede dar un nuevo aspecto estético?.

Continuaremos.

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