Una de las primeras cuestiones que me planteé en el año 1998, tras ganar las Elecciones Primarias de mi partido, fue el sueldo que propondría cobrar en su día como Alcalde. Estaba convencido de que ganaríamos las elecciones Municipales y comencé pronto a decidir dicha cuestión. No fue difícil: Propondría ganar lo mismo que en mi puesto de trabajo, es decir, como profesor en el Instituto de Bachillerato Ramón y Cajal de Huesca. Quería ganar lo mismo como Alcalde que como profesor.
Expresado lo anterior, añadiré lo siguiente: Ni en el año 1999 (año en que salí elegido Alcalde) ni ahora (año 2008) existe una norma uniforme para toda España, y por tanto para Aragón, que establezca los criterios por los que se ha de decidir lo que ha de ganar un Alcalde o una Alcaldesa. Cada Ayuntamiento establece lo que ha de cobrar su Alcalde o su Alcaldesa. Y yo decidí lo ya dicho: Percibiría lo mismo que en el Instituto. Era mi decisión personal.
Cuando llegué al Ayuntamiento, los Grupos Municipales habían decidido en el mandato anterior que el Alcalde cobrase una peseta más que lo que cobrase el funcionario con sueldo más alto del Ayuntamiento. Yo no acepté ese acuerdo político y mantuve mi punto de vista ya expresado, que sería el mismo desde el mencionado Julio de 1999 a Abril de 2008. Hasta Abril de 2008 porque en este año salí elegido Senador, y por tanto, pasaron a pagarme las Cortes Generales del Estado Español. Como muchos saben, continuo siendo Alcalde y Senador.
De todo lo dicho se puede sacar una conclusión muy sencilla: Lo que he dejado de recibir conforme al criterio que tomé en su día. Es decir: He dejado de cobrar aproximadamente unos 45 millones de las antiguas pesetas.
Esta es la verdad. La decisión fue mía y la tomé. Cada cual que saque sus conclusiones.
(1).-Nota. Este breve artículo se inscribe en las polémicas al uso, surgidas todos los años en vísperas de los debates de presupuestos municipales. Los datos sobre sueldos en las instituciones son públicos.